POV MIRNA Me quedo boquiabierta cuando aquel hombre anciano y elegante me dice que soy su nieta, me sorprende bastante ver el parecido que tiene con Eugenia y conmigo. Asiento levemente, pero no sale ninguna palabra de mis labios. —Eres tan hermosa Me dice y lágrimas de sus ojos comienzan a recorrer su rostro. —Eres idéntica a tu madre Sin decir más me abraza y yo no dudo ni un segundo en corresponder, mis lágrimas también se derraman, jamás había sentido un abrazo que me transmitiera un amor tan puro, aunque los abrazos que me da Mateo son también muy reconfortantes, en sus brazos siento que está mi hogar, pero sé que mi pasado no permitirá que me pueda establecer en cese que mi ser siente su hogar. Pronto siento otros brazos y son los de Eugenia que se une a nosotros. Me hago a

