Prometo, nunca romper tu corazón

5000 Palabras
Quizá hay cosas que no entiendo, quizá hay modos en los cuales siento que el corazón se pudo haber salido de mi pecho en más de una ocasión, quizá hay días en los cuales la tristeza se apoderaba de mi cuerpo de manera irreal y terminaba por no quedar absolutamente nada de mí. Estaba viva, pero mi mente no. Estaba sintiendo mi cuerpo, los latidos de mi corazón, la forma en la que la vida avanzaba frente a mí, pero no sentía nada más. Sólo sentía mi cuerpo, y me sentía tan asqueada por ello. Porque una persona en la que confiaba, me lastimo. BLAKE Caminé con la mente nublada a un nivel impresionante, podía escuchar interferencia en mi cabeza, cómo aquellas televisiones antiguas que dejabas encendidas a mitad de la noche, cuando terminaban los infomerciales, paseé mis manos por mi rostro e intenté espabilar, pero no pude hacerlo. Había muchas cosas que no podía hacer si era completamente franca, y decir lo que sentía era una de ellas. —¿Qué ha sucedido Blake? —, Preguntó Alana apenas nos adentramos a la habitación, le miré—. ¿Sucedió…? —No lo sé—. Dije con un hilo de voz, dejé caer mi peso en el piso, con las manos ligeramente temblorosas—. No lo recuerdo mucho. En realidad, creo que no recuerdo casi nada—. Admití. —¿Estabas en el estudio? —, Preguntó, mis ojos vagaron por el lugar. Estaba en el estudio, habría ido a comprar los bocadillos que habría mencionado Jackson, mis ojos vagaron hacía aquella bolsa, tomé un poco de aire, para asentir, los había comprado, eso sí lo recordaba, los habría dejado en la galería, mi mente tenía flashes, tenía aquellas interferencias de colores, en especial, sentía el verde. —Sí. Fui después de comprar las cosas que me pidió Jack—, Mencioné pasados unos segundos—. Me llegó la inspiración y caminé hacía… ¿Y sí era un sueño? ¿Y si estaba asustada? No podía manchar la reputación de una persona si era sólo miedo, no sabía si en realidad lo que pensaba habría sucedido en realidad o todo se habría convertido en un producto de mi imaginación, no tenía ni la más mínima idea de eso, ¿Y si estaba equivocada? ¿qué podría ir a dar marcha atrás? —Preciosa, se que tienes miedo, pero puedes confiar en mí—, mencionó ella pasando su mano por encima de mis hombros. El piquete que sentí resonó por mi cabeza, recordando cómo sus manos presionaban con fuerza mis mejillas obligando a que le mirará, ¿Me habría drogado? De haber sido así habrían sido más que necesarias un par de horas para borrar el rastro de cualquier tipo de drogas. —No sucedió nada… Le di una sonrisa, ella me miró con una pequeña mueca, pero no insistió a saber más, sólo miraba hacía mí esperando que confesará sobre cualquiera de mis errores, tomé un poco de aire, necesitaba pensar… “Tenía un hueco en el corazón, uno que parecía que no pararía de sangrar perdiendo la vida, tenía un poco de fe, pero esa se iba conforme cada respiro seguía en mí, ¿Habría perdido? ¿Quién era yo? ¿Necesitaba un millón de razones para estar aquí? Ninguna parece ser suficiente”. —Preciosa—, Alargó en un tono pesado, recargando su cabeza en mi hombro—. ¿Qué ha sucedido? Lo sabría en unos días. Le di una sonrisa, para limpiar mis ojos, las lágrimas que salían de mis ojos me parecían impresionantes, me parecía impresionante cómo es que para mí se me estaba desbordando la vida en cuestión de segundos. Pero dolía. ¿Por qué dolía así? —Estoy bien—. Dije en un hilo de voz—. Sólo quiero estar sola. Pero no sabía porque el sentimiento se sentía justo de este modo, cómo si las cosas fueran a salirse de control por completo. Me talle el rostro mientras que las lágrimas no dejaban de salir de mis ojos sin control alguno, dicen que las personas somos capaces de perder la razón de un día para otro, y es cierto. Supongo que es cierto. Que a veces perdemos la cordura por ciertas personas—mucho más rápido de lo que quisiéramos admitir. No podía dejar de llorar y no sabía si podría dejar de hacerlo pronto, el corazón me dolía de un modo irracional, un quiebre perfecto, de mitad a mitad, al punto de no saber que habría pasado, no lo sabía. Pero… Si habría sido un sueño o no… De igual manera dolía, de un modo impresionante. Porque de ser real, la persona en la que habría confiado más que nadie en la vida, me habría fallado de un modo tan ruin, porque la persona por la cuál habría dado todo sin importar absolutamente que, me habría decepcionado. Creo que eso era una de las cosas que más podrían doler. Porque si lo que sucedió era real… ¿Cómo podría ser posible? Que mi Rayo, mi Rayito de sol, mi solecito… No fuera para nada la persona que yo imagine, que la persona que yo quise más que a nadie en la vida, habría sido capaz de enterrarme estaca por estaca justo en la espalda, sin importar que, sin importar cómo. Y si habría sido un sueño… La cosa era que le tenía tanto, tanto miedo, que el hecho de que él apareciera en mis sueños de manera subconsciente habría hecho que no pudiera quererlo cerca si quiera en ellos, y eso también me dolía, y me dolía de un modo que creía que no podía dolerle a alguien algo, pero lo hacía. Porque ese dolor, era el que yo sentía justo en el vientre. Ese era el dolor que pasaba por mis venas al punto de creer que lo habría perdido todo. Alana no me dejo sola, no se si lo supuso, o si en su cabeza paso una situación parecida, pero… Se quedó aquí, junto a mí, sin importarle que pasamos toda la noche a la mitad de la habitación, en el suelo, con el frío colándose por nuestros huesos de manera irreal. Ella no dijo nada. Y yo tampoco lo hice. *** No podría decir que la mañana siguiente algo mejoró, porque no lo hizo, no podría decir que algo dentro de mi pecho se sintió mejor, porque tampoco paso, me quedé aquí, en la cama, mirando el techo esperando que algo dentro de mí cambiará, pero no lo hacía. Flashback —¿Tienes miedo de algo? —, Preguntó Shawn, mientras que sus ojos miraban hacía la pantalla—. ¿Sí? Miedosa—. Se mofó—. ¡No me digas que a los insectos! Qué esta bastante trillado. Me quedé callada por unos segundos, pensando en aquello, ¿Qué podría ser? Claro que le temía a cosas, le temía a demasiadas cosas, más de las que alguien podría decir. —A las alturas—, Mis ojos se centraron en la película, notando cómo ella gritaba aterrada—. A las mentiras, y al dolor de un corazón roto. —Ah, no deberías de preocuparte por la última, tú no tienes corazón—, Se mofó pasando su mano por mi cabello—. Por las mentiras sí, preocúpate—. Mencionó—. Esas hay en todas partes. —El amor no es lo único que te rompe el corazón—. Le dije pausando la película, justo antes de que el grito volviera a escucharse—. ¿Lo sabías? —¿Qué más podría causarte un dolor tan grande que pudiera romperte el corazón? —Las decepciones—. Le dije—. Las personas lastiman a otras todo el tiempo. —¿Ah sí? ¿Eso es lo que tu crees? —, Se sentó, su mirada parecía un poco consternada—. ¿Qué es lo que esperas de mí? ¿Qué también rompa tu corazón? No le contesté. Lo pensé. Claro que contrario a ello, esperaba que Shawn no rompiera mi corazón jamás, en realidad el modo en el que lo quería era único, el modo en el que sus manos paseaban por mi rostro y que supiéramos que ninguno de los dos podría romper el corazón, porque habríamos prometido no lastimarnos. —No. Espero un par de alitas—, Me reí, él me miró con los ojos entrecerrados—. ¿Qué? —¿Crees que yo podría romper tu corazón? —, preguntó pasados unos segundos—. Bien dices que soy un don Juan. —Lo eres. —¿Crees que rompería tu corazón? Creo que no lo podría hacer. Creo que no sería capaz de lastimar mi corazón del modo en el que habría visto en otros lugares, supongo que no era que le tuviera la misma fe a Shawn que a los demás. Pero… —Te prometo, que jamás romperé tu corazón—. Pauso por unos segundos, para sujetar mi rostro—. Que jamás te decepcionaré. —¿Qué te hace estar tan seguro? —, me animé a preguntar, el se quedó pensativo—. ¿Cómo estás tan seguro que no podrías romper mi corazón? —Porque te quiero, porque no podría hacerte eso—, Levantó su dedo meñique—, Te lo prometo. Me quedé pensativa, pero terminé por entrelazar mi dedo con el suyo, apenas lo hice comenzó a hacerme cosquillas, no pude evitar reír una y otra vez, sintiendo cómo sus manos generaban esa reacción en mi cuerpo. Risa. “Prometo jamás romper tu corazón”. FIN DEL FLASHBACK El como prometimos no hacernos daño, no podía dejar de llorar, mirando hacía el techo esperando que algo dentro de mi cambiará, pero no lo hizo, ¿Por qué no lo hacía? ¿Por qué no podía dejar de sentir el dolor en el pecho y la forma tan irreal en la cuál todo dolía? ¿Por qué dolía? —¿Blake? —, La voz de Jackson se escuchó por a través de las paredes—. ¿Estás bien? ¿No es gracioso el modo tan agridulce en el cuál pueden suceder las cosas? Es curioso, se que lo es, se que pasaron muchas cosas cómo para que pudiéramos llegar justo a este momento, para llamarlo así. Sabía que habría pasado todo un desastre para que todo sucediera así. —Jack, ¿Puedes darme un día? De verdad, necesito pensar…—, Susurré—, Sólo necesito un día. Necesitaba saber si habría sido un sueño, si había sido sólo una pesadilla, necesitaba solo dormir, tape mi rostro, mientras que no podía dejar de llorar. Parecía una exageración, pero no podía ser capaz de recordar si habría sido un sueño… Si sucedió. Que una de las personas que más quería, me rompió el corazón. De nuevo. JACKSON —No se que sea lo que le pase—, Dijo Alana, distraída, cocinando—. Así llegó, bueno, así la encontré cuando salí de tu casa, a mitad del pasillo, ella parecía herida. —¿A ella…? —No herida físicamente. No se si le paso algo físico—. Me frenó Alana—. Hablo emocionalmente. Parece que le sucedió algo. —¿Tienes llaves de su habitación? —, Pregunté, ella me miró. Cerró sus ojos levemente, podía ver cómo estaba conteniendo las lágrimas en sus ojos—. Te prometo que lo único que estoy buscando es ayudarla. Y lo decía enserio, lo único que me interesaba era ayudarle a que lo que sintiera se fuera. Pero no sabía cómo era que podría hacerlo con claridad. Tenía las dudas a más no poder y eso me generaba culpa. Yo era quien le habría sacado del departamento con la idea de que podría ayudar a la familia de Shawn. Por intentar ayudarles… —No sé, es decir… Se que quieres ayudarle, pero… No se si puedas lograr hacer algo, ¿Sabes? —, Expresó con un toque de tristeza—. No se si hay algo que alguien pueda hacer que en realidad le ayude. —No sabes que es lo que le paso—. Dije a lo que negó, pero parecía dudosa, ahí recaí en el cómo es que ella estaba actuando, Alana—. Lo supones, ¿No es así? Ella asintió con los ojos llenos de lágrimas, mientras que sus mejillas se coloreaban de un rojo vivo. Abracé a Alana, notando cómo es que ella intentaba contener el llanto, y nuevamente, la culpa entro dentro de mí… —Lo arreglaré… Claro que no lo podía arreglar, si las cosas eran cómo las estaba pensando, no sabía cómo era que podría ayudarle, no sabía que fuera lo que podría hacer para intentar ayudar a Blake, sólo sabía… Qué no estaría sola, nunca más. Alana terminó por acceder, diciendo que necesitaba que ayudará a su mejor amiga, puesto que creía que ella no sabía cómo hacerlo. Tomé las llaves que me dio y con los pensamientos hechos un nudo caminé hacía la habitación de Blake, donde apenas abrí, la noté sentada en el hueco donde se encontraba su ventana, ella miraba hacía la nada, pensativa, en silencio. No se sobresalto al escuchar la puerta cerrarse, parecía no sentir nada, cómo si no se encontrará en este plano, su cabello estaba escurriendo y sus manos temblando, ella era lista, sabía que no haría algo que le dañaría. Estaba intentando aclarar su mente. —Preciosa…—, Le aparté un poco del cabello mojado, ella se sobresaltó y se alejo de mi tacto, cerré los ojos por unos segundos, por mucho que deseará que mis sospechas no fueran ciertas su cuerpo parecía querer decirme que lo era, que lo que pensaba en realidad habría sucedido. Me quedé callado, puesto que no sabía que era lo que podría decirle, quería pensar las cosas antes de que estás salieran de mis labios sin saber cómo es que podría frenar cada una de las palabras que salían de mí. No quería arruinarlo, no quería que todo terminará por podrirse. —Lo siento, no quería asustarte—, me disculpe, ella suspiró negando. —No pasa nada—. Susurró, para sonreírme—. ¿Qué haces aquí? Creí que me dejarías sola. Su sonrisa estaba vacía, podía ver en sus ojos cómo es que no habría dejado de llorar en un rato, encogí mis hombros —No quería dejarte sola—, Le dije a lo que suspiro, no me contesto de inmediato—. Así que, ¿qué planes tienes para hoy? —Esperar—, me confesó a lo que le miré con confusión—. Esperar a que todas las cosas se calmen, a que todo dentro de mí sea menos espeso. Quizá no tardaría en volverse así, pero no podía parar de pensar en cada una de las veces que habría hecho que las cosas fueran un poco más pesadas de lo que podrían haber necesitado ser. Tomé un poco de aire. —¿Qué ha sucedido? —, Le tomé del mentón, ella se quitó—. Blake, haya pasado lo que haya pasado, estoy aquí, sabes que no te dejaré sola. —No, lo sé—, Asintió, para regresar la mirada hacía el frente—. Ese es el problema. —¿Qué este aquí? Ella soltó una risa sin gracia, para negar. —Qué no se que es lo que ha pasado—, confesó después de unos segundos—. Qué no se si perdí la razón o si de verdad todo aquello sucedió, que no lo sé. No lo recuerdo—. Murmuró en un hilo de voz—. Intento hacerlo, recordar, pero de verdad no puedo. Suspiré, parecía que en realidad estaba demasiado confundida, le miré para colocarme por completo a su lado, no podía dejar de mirar con curiosidad hacía ella, pero sobre todo, esperaba con los dedos cruzados en la espalda que las cosas pudieran ser diferentes, que las corazonadas que estaba teniendo fueran falsas y que ella estuviera bien. De verdad deseaba con todas las fueras de mi interior, que ella estuviera bien… —Cuéntame…—, Le pedí, ella suspiró acercándose a sus rodillas, abrazándolas—. Siempre estaré de tu lado, cómo tu del mío, a pesar de todo…—. Le anime. —No sé si fue un sueño, o si sucedió. Desperté confundida… Desperté cómo si lo que hubiera pasado, no fuera real. Una esfera de cristal… BLAKE, FLASHBACK Estaba enojada, comencé a tirar cosas por todo el estudio, con los ojos llorosos y el corazón latiéndome de manera irreal, podía sentir la furia atravesando mi espina dorsal, era un idiota. ¡Idiota, idiota, idiota! —¡Cómo puedes ser tan idiota! —, Grité en un modo completamente desesperado—. ¡Hijo de puta…! No podía tener la claridad de si todo esto era un sueño o si se trataba de la mera realidad, pero conformé avanzaban las cosas, me sentía peor, mucho, mucho peor. Sentía que por todas las cosas que habría luchado, por todas las cosas que habría intentado, en realidad no habría valido en lo más mínimo la pena. Qué habría tomado las decisiones incorrectas. “Pude haberme ahorrado tantas cosas”. Con el simple hecho de no haber pedido el deseo, o de no haberme arrepentido del mismo la mañana siguiente, cómo si se tratarán de borracheras, palabras que dices cuando el alcohol te esta tomando por completo el cuerpo, tomando el control completo de tu vida. Apenas salí de ahí caminé hacía la galería y tomé la maldita bolsa que me habría dicho Jack que comprara, unas botanas, seguro ya estaban demasiado frías y sin gracia, caminé por las calles, necesitaba pensar, en tomar una decisión, por cualquier cosa… ¿Podría ser posible que las cosas regresaran a mí? ¿Qué los recuerdos regresaran después de unos días? No sabía si habría sido una pesadilla. La cosa es que no recordaba haberme ido a dormir. No recordaba haber dormido en esta ocasión, debía de haber dormido, debía de haber ido a la cama para que todo esto en realidad si se tratará de un sueño y uno de cientos pensamientos que pasean juntos en la cabeza una y otra vez, sin saber si se irán o si se quedaran por el resto de la eternidad. Necesitaba pensar. Quizá él no era mala persona en mis recuerdos, pero aquí, entre más conocía a Shawn, entre más tiempo pasaba cerca de él más iba dudando tanto de que fuera una buena persona, cómo de que en realidad lo hubiera conocido alguna vez, porque no lo conocía, no sabía nada de Shawn, y quizá, nunca más supiera nada de él. Sabía que era un idiota, pero fuera de ello… ¿Quién se supone que era? ¿Del tipo de personas que te terminan por romper el corazón y al final dicen que no han sido ellos? Saque mi celular, yo ya no quería tener miedos, yo no quería sentirme así y a pesar de que no me sentía completamente preparada para todas las cosas que estaban pasando duramente por mi cabeza me di cuenta que no podría protegerlos por el resto de la vida. —Normalmente esto es en la mañana—. Dijo el chico de recepción, alcé una de mis cejas—. ¿Has rellenado ya el formulario? Sí y lo habría leído un par de veces, sintiendo mi cuerpo todavía de un modo tan, pero tan extraño. —Sí, lo he leído—, expresé seca, para verle a los ojos—. También… ¿Hacen pruebas de…? —¿Embarazo? ¿Estaba segura de lo que estaba haciendo? Es que… De cierto modo, las cosas se sentían completamente lejanas a ser un sueño, no sentía que en realidad esto pudiera serlo. No sentía que se tratará de un sueño… Eso es lo que me temía, podía despertar con la tristeza, esa si, seguramente se podría quedar dentro de mi cuerpo por varios días, largos y dolorosos días, pero… ¿Cómo podría explicar la forma en la que se sentía mi cuerpo? ¿Cómo podría explicar que dentro de mí se sentía algo que habría sido ultrajado? ¿Cómo podría decir que no sentía que lo que sucedía me estaba quemando el alma? Muchas personas suelen decir que la vida es un sube y baja, y si lo es… Pero… Conforme al tiempo, comenzaba a creer… Que la vida me estaba doliendo más. —No… Un examen de violación. Actualidad. No negaría que por mucho que quisiera negar que me sentía de ese modo, la realidad me golpeaba de un modo completamente irreal el cuerpo, no podía negar que la forma en la cuál me sentía hacía que sintiera que el mundo se me estaba cayendo encima de un modo completamente irracional, y que tarde o temprano, ya no habría mucho que pudiera hacer. Estaría jodida. Quizá era así, que la vida era mucho más dura de lo que podría llegar a imaginar… Por un segundo creí que… Qué podría fingir que todo esto en realidad no estaba sucediendo, pero no podía fingirlo, no podía fingir que el dolor dentro de mi pecho no estaba pasando, no podía fingir que me dolía el corazón. No podía fingir que me sentía asqueada a pesar de que me habría acostado ya cientos de veces con Shawn, no negaría que todo se sentía tan doloroso… Qué por mucho que deseara que fuera un sueño, sabía que no lo sería. Y sólo necesitaba que los doctores me lo confirmaran, además… Qué no sabía si habría sido sólo un abuso… O las cosas hubieran escalado a un nivel mucho peor. —Preciosa—. Expresó tomándome del rostro, me sobresalte de nuevo—. Te prometo que no te haré daño… No te asustes. Le miré con los ojos llorosos. —Es que no es a… —¿Fue Shawn? —, me preguntó con toque de enojo—, Blake, ¿Fue Shawn? —, Siseó con tono lleno de rencor. —Debes irte. —Blake. —¡Qué te vayas! —, Le grité—. ¡Qué quiero estar sola! ¿No lo entiendes? —, Las lágrimas comenzaron a salir de nuevo de mis ojos—. Qué no se que es lo que ha pasado, que te juro que no lo sé. El se quedó ahí, en medio de la habitación, mirándome cómo si quisiera obtener una respuesta con mis acciones, con mi forma de responder, pero no tenía una respuesta, porque de verdad no lo sabía. —¿Entonces? —No sé—. Susurré recargando mi mentón en las rodillas—. De verdad quiero saberlo, de verdad quiero saber que es lo que ha pasado, pero no lo sé. De verdad no lo sé. JACKSON Negar que el cómo se miraba no me rompía mi corazón. Negar que el verla así, tan destrozada, tan rota, tan llena de dolor no habría causado tantas cosas dentro de mí, eso era algo que no podía hacer, no podía negar que todo lo que sentía me sobrepasaba, ella estaba ahí, mirando hacía la nada y podía verse tan rota, tan infeliz, tan... Tan todo. Por un segundo pensé en ello y las ideas se me cruzaron en lo que podría haber pasado, quizá o ella sentía tanto miedo de Shawn de una manera tan repentina, o simplemente... En realidad, el habría sido un perfecto hijo de puta que habría sobrepasado los límites de manera irracional y estúpida con Blake. —¿Te dijo que fue lo que paso?—, preguntó limpiando sus ojos Alana, no le miré—. No te lo dijo. Claro que no me lo habría dicho, supongo que ella esperaba tener las cosas completamente claras antes de hacer una acusación de la cuál no podría retractarse después, supongo que así sería mucho más sencillo, ella estaba ahí, rompiendo su corazón en pedazos y esperaba que mientras eso sucedía, no se rompiera el de nadie más. —No, no me lo dijo. Quizá llegué a la misma conclusión que tú—. Expresé sin ánimos—. Creo que eso en realidad me aterra. Me aterra no saber que era lo que sucedía con Blake, me dolía no saber de que manera podría ayudarla, porque en un momento a otro parecería que podría ser demasiado tarde. Y al ser demasiado tarde no habría mucho que se pudiera hacer, todo se habría terminado por joder. En realidad... Eso apestaba. Quizá pase más tiempo del que pensé ayudando a la familia de Shawn que preguntando donde ese que habría terminado Blake que ya habría tardado demasiado tiempo en volver. Quizá habría pasado más tiempo intentando buscar algo que pudiera remediar lo que fuera que Shawn hubiera sentido con el tema de Blake, pensando que lo que yo buscaba era dañarlo, hacerle sentir menos o cualquier cosa parecida, cuando la cosa no iba por ahí, jamás habría ido por ahí, pero nunca se lo habría dicho, no sabía por qué. No sabía por qué nunca habría mencionado todo lo que terminaba por pasar por mi cabeza, no sabía por que habría pasado más tiempo intentando arreglar algo que desde hacía bastante tiempo ya estaba roto. Tomé un poco de aire y tallé mi rostro, intentaría enmendarlo, pero no sabía cómo, intentaría hacer... Que todo mejorará. —No sabría cómo decirte que podría ser de ayuda absolutamente algo, cuando no sabemos con certeza que es lo que ha sucedido. —Estando ahí NICOLE Nunca entendí porque las personas ponían a Shawn como aquel tipo de personas ejemplares, del tipo de personas que serían incapaces de cometer cualquier tipo de error, no sabía porque la gente creía que Shawn podría no romper el corazón de alguien, yo habría sentido mi corazón completamente roto por su culpa, ¿Cómo es que las personas podrían dudar que él lastimaba? —Así que, si fuiste aceptada—. Expresó Fabiola, mirando con una sonrisa—. Deberías tener cuidado. —Sabes que nunca he creído en lo que dices—, Le dije tomando de mi jugo verde—. Es decir, lo de Shawn y Blake ha sonado de manera tan específica, pero una historia en un millón. —Sí, pero... No te lo digo por algo que haya mirado en cartas o algo parecido, sino por que en verdad ciento que él te hará daño, cómo también se lo ha hecho a Blake—, Expresó sin gracia—. No se necesita ser bruja, ni mística, ni nada, se necesita tener ojos, sentido, o cualquier cosa, ahí es cuando puedes ver que son malas personas. Y Shawn es mala persona. —Sólo es un idiota. —Sabes, hay tantas chicas que darían cualquier cosa por haber formado una vida con él—, Expresó mi prima—. Pero, él estaba ahí, siendo tan ciego, embobado con Blake. —No me ayudes primita—. Rodé los ojos con cansancio—. Ni me digas cosas que ya sé. —¿La conoces?—, noté cómo sus ojos señalaban a Alana, apenas la miré sonreí—. Ella estaba enamorada de Shawn, bueno, lo estuvo un par de años. —¿Cómo lo sabes? ¿Tu circulo mágico te lo dijo? ¿Los astros...? ¿Un muerto? —Ella, éramos amigas—. Se mofó para levantarse, caminando hacía Alana. Fruncí las cejas. A decir verdad eso tenía más sentido que todo lo anterior que yo le habría dicho, aunque no podía negar que la idea de que todo esto fuera real en igual modo me seguía pareciendo de las cosas más extrañas del mundo, no podría decir que la vida habría sido mala conmigo, lo habría sido con todos nosotros, quizá el karma habría sido él, Shawn, quizá él habría sido la muestra perfecta de cada uno de los errores que habríamos cometido y me habría venido a enseñar que en realidad podría cometer más errores que aciertos. —Claro, déjame aquí, cómo si yo amase quedarme sola—. Expresé rodando los ojos con cansancio—. Se agradece de verdad que estés aquí primita. En realidad, no podía parar de pensar en cada una de las equivocaciones que habría tenido, quizá... Un día simplemente las cosas fueron más pesadas de lo que creí, quizá un día... No habría cometido tantos errores, pero en esta, si los tuve. Y después de un tiempo me había dado cuenta que eran del tipo en los cuáles por mucho que hubiera querido no hubo marcha atrás, la vida comenzó a ir demasiado rápido y antes de darme cuenta. Todo habría terminado. —Así que si estás en España—, Expresó Alana, noté su mirada vacía. Sólo la había visto así dos veces en la vida, triste... Era cómo si ella y Blake hubieran nacido conectadas, Blake estaba triste y eso se manifestaba en el rostro de Alana. —¿Qué ha sucedido con Blake?—, Le pregunté—. Te miras fatal. —Nada—, Suspiró—. Creo que me alegra verlas, bueno... Me alegra—, Corrigió—, Pero tengo cosas que hacer. Noté como invadía mi pregunta, le miré a los ojos y ahí recaí en algo. —¿Shawn esta aquí? Ella se tardo en responder, su labio tembló un poco en un puchero no hecho por completo, pero si... Si estaba ahí. —No lo sé. Y ahí me di cuenta... Que Fabiola tenía razón, él no terminaría hasta que la misma historia se repitiera, miré a Fabiola. El se sentía decidido. Cosa que... Tiraría todo hacía abajo, mierda.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR