Nadie nunca dijo, ¿Cómo tienes que levantarte con el corazón roto y seguir? Quisiera saberlo. Quisiera saber, cómo todos los días, limpió las lágrimas de mis ojos y me levanto a un nuevo día. Cuando en realidad, lo que quisiera es sentarme a llorar. Cuando en realidad, siquiera quería levantarme de mi cama. ¿Cómo no es considerado tortura fingir que no tengo el corazón tan triste? ALANA El viento chocaba en mi rostro, había llegado la temporada del año en donde podía usar de pretexto quedarme en casa, aunque actualmente no tenía que buscar pretextos para quedarme en casa. Presioné un poco la hoja que me dio el doctor, miré hacía la nada por unos segundos, deteniendo mi andar, para soltar el aire de mis pulmones de manera melodramática. Pensé. “—¿Sabes que una de las dos va a fa

