Obliviate

2112 Palabras
Creo que una de las cosas que más ruido me hizo fue el hecho de que en realidad tenía en relación con Shawn, si sentía miedo, el cómo es que, en cualquier lugar, él parecía intentar controlarlo todo, me conociera o no, cerré los ojos con las lágrimas cayendo por mis ojos de manera estruendosa, sentía el dolor en el pecho de manera irracional, me sentía completamente perdida. —No ha querido salir de su habitación—, Escuché a Alana, suspiré girándome a la pared—, Y apostaría que no ha dejado de llorar. —Creo que la imagen que tenía de Shawn se le a caído por completo—, Murmuró por lo bajo Francis. Sí. Se me cayó la imagen que tenía de Shawn, de todos los momentos, pensando, ¿Qué fue en realidad? ¿Acaso fue que jamás lo conocí? Podía pensar en cada uno de los momentos en que habríamos pasado juntos y no podía parar de pensar en que quizá siempre fue así, mis cejas se fruncieron ligeramente, me levanté. Caminé hacía la ventana para abrirla, mirando por encima de mi hombro para después salir por la ventana con sumo cuidado, para bajar por ella, sintiendo cómo mi corazón latía de una manera irracional, para comenzar a caminar hacía casa, la casa de mis padres. Quizá, si las cosas habrían sucedido igual, en ambas realidades, nunca cambiaron, sólo se modificaron algunos recuerdos, de ser así, las cosas podrían ser diferentes, tanto para ellos cómo para mí. Era hora de seguir adelante, regresar a España y que las cosas que sucedieron, no volvieran a ser las mismas. Le agradecía al destino de darme la oportunidad de poder tener otro destino, el haber podido perseguir mis sueños y esta vez, si cumplirlos, quizá no fue mi deseo, fue el deseo de Jackson el que me trajo aquí… Fue eso. Fue el deseo de Jackson. Sentí mi celular vibrar, para notar cómo se trataba de una notificación de Shawn, suspiré con demasiada pesadez, para comenzar a caminar con un poco más de rapidez. Sentía el dolor en el pecho, las ideas tan cruzadas que tenía sobre lo que habrían sucedido, tenía la mente completamente perdida. Apenas llegué a la casa de mis padres, tomé un poco de aire, aún no me colocaba frente a la puerta, miré con detenimiento cada uno de los detalles, estaban ahí, las flores, cada una de las cosas que habría colocado yo. Suspiré con un poco de pesadez, para caminar en dirección a la puerta, para suspirar, tomando un poco de aire, intentando mantener la compostura de lo que podría pasar después de, miré hacía la puerta, para cerrar los ojos por un par de segundos. Necesitaba controlarme, necesitaba decir las palabras adecuadas, que las cosas no se salieran de control cómo la vez anterior. Eso necesitaba. La calma. Toqué tres veces, para colocar mis manos por detrás de la espalda, intentando parecer serena, no necesitaba los gritos de mis padres, necesitaba la calma, necesitaba que todo saliera bien. Apenas me abrió mi madre, noté cómo sus ojos se llenaban de disgusto, relamí mi labio inferior, para después dar un paso hacía atrás. —¿Qué es lo que necesitas Blake? —, preguntó mamá, con una de sus cejas arqueadas, demostrando el disgusto en su rostro—. Creí que habría quedado claro, que aquí no eres bienvenida. —Créeme que eso me ha quedado bastante claro—, mencioné mirando hacía la casa, con discreción. Si, todas las cosas se encontraban en completo orden, los cuadros, aquellos corazones que habría dibujado cerca de la puerta cuando tenía quince, mi madre se habría enternecido, diciendo, que sería una gran mamá. —¿Entonces? ¿Qué es lo que haces aquí Blake? —, Siguió mamá, a lo que le miré a los ojos. Quizá sería la última vez que mirase a mis padres, no quería seguir insistiendo en las cosas que no habrían podido pasar, las cosas estaban de acuerdo al plan, el poder vivir, sin seguir dejando que hubiera personas que me causaran dolor en el pecho, era hora de salir adelante, de seguir con mi vida. —Quería ver, si podíamos hablar—, Alargué, para recorrer mi mirada hacía el techo, con un poco de dudas—. Regresaré a España, y creo que al saber que no soy bienvenida aquí, no podré volver, no tendría caso. Pero no quiero irme, con el recuerdo de la última pelea que tuvimos. —¿Qué dices? —, preguntó con las cejas ligeramente fruncidas—. Ah… —Además, quería ver si podía subir a mi habitación, la noche que me fui no tomé todas mis cosas y hay una cosa que en realidad necesito. —¿Drogas? —Me fui hace demasiado tiempo, dudo que la caducidad de las drogas funcioné así—, Fruncí las cejas—. Además, que nunca las he probado. Bueno, no de manera consciente, porque Nicole me contó que la noche de las carreras, donde estuvimos en la fiesta, estuve comiendo brownies de marihuana sin siquiera darme cuenta, un pequeño accidente. —En fin, cómo sea. Es una pintura—, Expresé sonriendo de lado—. Además, que, de verdad, quisiera hablar con ustedes, no recuerdo la pelea que tuvimos, no se lo que sucedió. —¿Y así dices que no consumes drogas? —Un accidente, de coche. Perdí un par de recuerdos de mi cabeza y jamás regresé aquí, así que… Pensé que me había ido en buenas condiciones, o por lo menos… No del modo tan estruendoso cómo me lo hiciste ver la noche que estuve aquí con Jackson. NOCHE DE LA PELEA —¿Así que has tomado tu decisión? —, Alargó con cansancio su padre, Blake le miró a ambos con un toque de duda—. Estoy decepcionada de ti, de todo lo que estás decidiendo hacer. —Papá, estoy de verdad creyendo que estoy haciendo lo que es mejor para mí—, Pasó ella sus manos por el rostro—. Creo que es lo que me hará feliz. —No podría hacerte feliz—, Le siseo, a lo que sus ojos se cristalizaron—. Los días, que yo creía que te pagaba clases de química, de matemáticas, tú ibas por ahí perdiendo el tiempo, ¡¿Te das cuenta de lo que dices!? —También de lo que hago—, Dijo Blake, secando sus mejillas—. Llevó años intentando sobresalir en esto, ¡Pero con ustedes no puedo! ¡Siempre que pueden toman la oportunidad de cortarme las alas! —¿Y cómo no hacerlo Blake? —, Le tomó el brazo con brusquedad, para jalarle—, Si tus sueños, son una completa tontería. Ahí los ojos de Blake se cristalizaron un poco más, demasiado adolorida de las palabras que salían de los labios de su padre, en realidad, no sabía si él quería herirle, pero lo habría hecho, le habría herido de manera irracional, a tal punto que sintió cómo si su corazón se hubiera roto por completo. —No son una tontería, ¡Son mis sueños! —, Gritó a lo que le dio una cachetada logrando que su rostro se girará por completo—. ¡Pégame! ¡No me importa! ¡Son mis sueños! —Tienes que escoger, una cosa. La familia, o la estupidez en la cual estás por ir—, Le dijo en tono severo—. Escoge. ACTUALIDAD —Tu padre te grito, una y otra vez—, Mencionó mamá, mientras miraba hacia la nada—. Pero tu comenzaste a caminar hacía la puerta, te fuiste. Comenzaste tu camino, tu padre y yo te dijimos que, si no te detenías, no volvería a saber de nosotros, entre ello, no volverías a ser nuestra hija. —Y así fue, ¿No? Ya no fui tu hija—. Le susurré a lo que asintió—, Bien. Sentí las lagrimas cayendo por mis ojos, sentía la tristeza inundando mi piel, cómo si todo lo que hubiera pasado me resonará por la cabeza. —Y así fue toda tu vida, siempre luchando, con gritos, peleas con tu padre, porque jamás creyó que tu sueño te llevaría a ningún lugar—, Mencionó mamá—, Ve arriba, por lo que sea que necesites, tu padre no tarda en llegar. Asentí, sin pensar un poco más en las palabras que me habría dicho, no le dije nada. Caminé escaleras arriba, para mirar hacía el techo por unos segundos, estaba demasiado aturdida por cada una de las cosas que habrían sucedido, me sentía demasiado abrumada. Quizá la pelea aquí habría sido menor, eso lo agradecía, en cierta parte, pero era curioso, porque a pesar de que no escalo al nivel que yo recordaba, ¿Por qué aquí mis padres no querían saber nada de mí? En esta vida, para mis padres yo me encontraba muerta, eso en realidad me afectaba, no podía negarlo, me dolía darme cuenta que para mis padres, podría ser el caso que yo siquiera existiera, ¿Podría existir algo peor? Apenas me adentré a mi habitación, noté que las cosas estaban tal cual las recordaba, una sonrisa salió de mis labios, todo seguía igual, las fotos, sólo que, en ellas, estaba Jackson, mis padres no lo odiaban, porque Shawn no habría intervenido con datos erróneos, caminé hacía mi closet para apartar mi ropa, encontrando aquel pequeño collar que mis padres me habrían dado cuando me gradué de la preparatoria. Las cosas habrían sucedido como en mi vida pasada, lo único que intervenía, eran en las que Shawn estaba presente. Tomé el collar, para sonreír, lo coloqué en mi bolsillo, pero hubo algo que llamó mi atención, un diario, lo tomé para caminar hacía la cama, apenas lo comencé a leer, sonreí ligeramente. “Espero un día, poder llegar a ser la pintora que siempre he deseado ser, quizá así mis padres estén orgullosos de mí”. Baje por un par de segundos la mirada, quizá no, quizá ahí me equivoqué, porque no fue una razón por la cuál mis padres se sintieron orgullosos de mí, contrario a ello, me desterraron de casa, cómo si fuera una delincuente. Miré a mi alrededor, para tomar la mochila que usaba en la preparatoria, guardando la libreta y aquel collar, sin embargo, ahí pude notar que también se encontraban las pinturas que me habrían roto mis padres. Quizá no necesitabas a las personas del todo, hay lazos de sangre que se deberían de cortar, pero… No lo sé, no podía imaginar una vida sin mis padres, pero por mucho que lo quisiera, tampoco podía encontrar un par de buenos recuerdos en donde se encontraran ellos presentes. Tomé mis cosas para bajar por las escaleras, notando que papá se encontraba aquí ya, sus ojos me miraron con ciertas emociones dentro de sus ojos. —¿Ahora eres ladrona? —, preguntó papá enarcando una de sus cejas, sonreí de lado, para negar—. ¿Qué haces aquí? —Vine a darles algo—, Suspiré para rebuscar en los bolsillos de mi pantalón—. En unas semanas, bueno… Ahí esta la fecha, habrá una presentación de mis obras, es una gran oportunidad, son vuelos… Hacía España, si quieren ir, serán bienvenidos. —¿Sólo a eso viniste? —, Preguntó papá. —También a despedirme, no recordaba el modo en el cual partí de aquí, ahora que lo sé, creo que me ha quedado claro que no soy bienvenida en esta casa—, Alcé el mentón, para presionar los tirantes de la mochila—. Así que… —¿Jackson se irá contigo? —, Preguntó mamá, le miré para asentir—. ¿Eres feliz ahora? —Sí. Conseguí lo que quería, mis sueños, vivo, y me siento feliz, sí—, mencioné con una sonrisa, aunque mi corazón actualmente no se sentía así—. Creo que las cosas están donde deberían de estar y en su mayoría, se lo debo a él. Mamá asintió, suspiré para cerrar los ojos, no podía mentir, sentía tanto ruido en mi corazón cómo fuera posible, me sentía tan abrumada, sentía tanto. Caminé hacía la puerta, para verlos por última vez, quizá esperaba que me dijeran que me querían, pero habría pasado mucho tiempo, habrían sido tantos días donde ellos habrían olvidado de mi existencia, cómo si les hubieran tirado un hechizo de olvido. —Adiós. Y salí de casa, con el corazón hecho añicos, pero estaba bien, todo lo estaría…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR