Siempre es posible que las cosas duelan un poco más, siempre es posible que la vida se rompa en mil millones de pedazos y que nada ni nadie pueda unirlos de nuevo. Nadie, nunca más. ALANA —¡Ya pasó una semana!—, Les grité a los de la estación de la policía, Francis me tomó de la cintura—. ¿¡No piensan hacer nada!? ¡Por dios! —Estamos haciendo lo mejor que podemos—, El oficial me miró—, Sin embargo, las cosas han estado demasiado confusas, hemos visto dos coches en los cuales han cambiado ya—. Respondió. Los ojos del oficial de policía miraba hacia mi como si fuera lastima, si sabía que estaban haciendo lo mejor que podían pero no parecía ser suficiente. Parecía que no estaban haciendo nada, me dolía en el alma que las cosas no fueran a mejorar pronto. —Le digo a su novia, Alana, ¿Cie

