Landon A la mañana siguiente después de desayunar lo que consideré un banquete fui a casa de Adam, sin duda debía disculparme con él, después de todo era mi mejor amigo, por muy idiotas que ambos fuéramos nos habíamos tenido el uno al otro por años, no tiraríamos eso a la borda por una discusión que por cierto, no era ni la primera, ni la más fuerte; se sorprendió bastante cuando toqué a la puerta y me encontró ahí parado sin saber qué hacer. —¿Estás ebrio de nuevo? —No ¿Puedo pasar? —Eso depende —su mano seguía sostenido la perilla de la puerta, vi que se tensaba —¿Qué quieres? —Necesito hablar contigo. —¿Es importante nivel hablémoslo en la sala? ¿O nivel tenemos que ir al sótano? El sótano siempre calificaba como algo de suma importancia, si requeríamos de silencio y privacidad e

