Había tomado por sorpresa el regreso de Verónica quién había dejado la orden sobre la mesa. —Adicional a lo que me has pedido, te he traído un cupcake de arándanos, pero va por la casa, así que no te preocupes —le explicó y la joven le agradeció. —... Se ve delicioso. Así que comenzaría darle una mordida al cupcake de arándano —aseguró y definitivamente le gustó demasiado cuando ya llevaba apenas el primer bocado. —¿Lo ves? A veces hay que probar algo diferente. El sabor es exquisito... Entonces las palabras de Verónica sobre probar lo cual podría significar experimentar algo distinto, ahora mismo identificaban mucho a la muchacha. Quién se sentía familiarizada con ello, y pensó al mismo tiempo en Alexander. Esa persona por la que ahora se estaba sintiendo diferente y comenzaba

