Después de solucionar el seguro de gran parte de la mercancía quemada en el local, Enrique y Milenna vuelven al local. Donde un vecino de los almacenes de más abajo, les ofreció un local en muy buen estado. En ese instante, Milenna le dice al señor: — Gracias, ¿Cuál es su nombre? — Mi nombre es Humberto, pero me pueden decir Cortico. — Bueno, usted nos dice que nos da el local, ¿pero no hemos hablado de precio? — Para que todos estemos bien, pueden darme quinientos mil pesos cada mes. Milenna le gusta el precio y de inmediato mira a Enrique, pero este no dice nada. En seguida, Milenna le dice: — ¿Que sucede amor?, el local esta súper barato, di algo. Enrique sigue pensando en el rostro de aquel anciano. Cuando es sacudido por Milenna. En ese momento, Enrique muy desconcertado, l

