Un terrible dolor de cabeza, fue el que tenía Jonathan cuando su padre le dijo del malentendido que tuvo. En ese momento, Jonathan se sentó en la será del pavimento sin ninguna opción y esperanza de volver a trabajar en el local, porque no tenía los ojos para mirar a Armando ni mucho menos a Enrique de la altanería que había hecho en el negocio. Lo único que le quedaba, era volver a pedir el trabajo de vender frutas en una esquina, lo cual antes se quejaba. En Cali, Milenna vuelve al trabajo y desde que entró al local, volvieron las ventas. Después de vender mucha ropa en toda la mañana e irse almorzar al medio día a un nuevo restaurante, Enrique, Milenna y Cristian, regresan al local y se encuentran con el pastor José parado en el local. Enrique y los demás, saludan con gran alegría y

