Angela: —¿Qué? —En mi habitación —me aclara. Y claro que lo he entendido, pero… —¿Por qué? —Te dije que quería que empezaras a verme diferente. Y este es el inicio. Empezaremos a dormir juntos. Puedes estar tranquila. No voy a tocarte. No a menos que lo quieras. Me quedo mirando insegura. Me he metido en la boca del lobo sin siquiera saberlo. —¿Es eso una orden? Sus ojos azules fijos en los míos cuando niega—No. Lo pienso un momento y después de todo lo acontecido hoy tampoco es que quiera poner mucha resistencia. Le asiento, Me guía literalmente al cuarto de al lado. Y no es tan diferente al mío en proporciones de tamaño. A decir verdad, todas las de este piso miden casi lo mismo. Pero si es diferente en lo que posee. Dicen que el cuarto es el reflejo del alma de la persona qu

