Ethan: Se inclinó, su boca flotando a un centímetro de la mía, la anticipación casi insoportable. Mi corazón latía con fuerza en mi pecho, mi cuerpo vibraba de anhelo por ella. Estaba a punto de rogarle “Bésame, Angela... Te lo ruego. Esto dejo de ser un contrato y una farsa hace mucho tiempo.” Pero es entonces cuando sucede lo inesperado. Es ella. Es ella quien me besa. Y siento que estoy soñando. Cuando Angela se separa, ella aleja la vista de mi, yo me muevo al instante inquieto, girándome para mirarla de frente. Tomó su barbilla, alzándole el rostro para encontrarse con mi mirada. Temo que me evite. Temo que piense que esto es un error. Temo que se arrepienta. —Angela… por favor…—y sueno tan patético. Porque nunca en mi vida había rogado por nada. Nunca había estado tan asustado

