Capitulo 14

1460 Palabras
Angela: Cuando el sonido de la cachetada llego a mí no había captado mi propio dolor. Luego alce mi vista recuperándome del shock y admire su figura. Sus cabellos rubios, parecidos a los de mi padre, pero no heredados de el como los míos, le llegaban hasta la cintura, y sus ojos azules, justos como los de su madre me miraban con igual desprecio. Aun con mi propia mano en mi mejilla aun no entendía que había pasado. —Perra. —fue lo primero que dijo, sus palabras eran un veneno que bien podrían cargar todo el odio del mundo. Mire más allá… justo al hombre que debería haberme defendido por sobre el mundo entero, pero este solo sostenía el brazo de su nueva mujer mientras que dejaba que su falsa hija insultara a su verdadera hija. —¡Ingrata! —tercia la otra mujer —¿Cómo pudiste hacernos esto? ¡después de todo lo que hemos hecho por ti! ¡desgraciada! Parpadeo confundida ¿Qué se supone que fue lo que hice? Entonces noto que Rose levanta otra vez la mano, pero antes de dejar que me golpee de nuevo la detengo con una fuerza brusca —No. Te. Atrevas. —amenazo. —Vuelve a tocarme, Rose. Y te prometo que añadiré veneno a tu te de la tarde y antes de siquiera darte cuenta estarás echando espuma por la boca—mis ojos la intimidan y retrocede Mi padre salta enseguida en su defensa—¡¿Cómo te atreves a hablarle así?! ¡después de lo que le hiciste! —¡Yo soy tu hija! ¡Yo! ¡No ella! —grito exasperada, solo por si lo olvido — ¿Qué se supone que hacen aquí? —¡Como si no lo supieras ya mocosa malagradecida! ¡tu madre, tu hermano y tu no son mas que una mancha en mi legado! No me enojo, no siento nada—¿Por qué nos odias tanto? —quiero saberlo, y las señalo—las elegiste a ellas hace mucho tiempo por sobre nosotros ¿Qué buscas aquí ahora? ¿Cómo te atreves a mostrar tu cara por acá? —mi tono ahora es firme. No me gusta que haya venido hasta la casa de mi madre y mi hermano. —Qué vergüenza es que me relacionen contigo. ¿Sabes lo que ha sido para mi cargar con el peso de ser el padre de una chica tan horrible como tú, y un hijo enfermo? Es todo. Voy a matarlo. Pero cuando intento irme contra el Aiden me detiene. Yo miro hacia abajo a sus manitas aferradas a mi camisa. Sus ojos verdes iguales a los míos me observan. Es autista. No está enfermo. Y es leve. Es leve. Es autosuficiente. Es inteligente. Mi padre no tiene idea de lo que está hablando. No es lo mismo criar a alguien con leves toques de autismo a uno que está muy profundo en él. Aiden es solo diferente. Los gritos lo ponen nervioso, lo alteran. Le vuelvo a colocar bien los audífonos. No escucha música. Estos solo le bloquean el ruido del mundo. Había estado con el jugando cuando llamaron a la puerta y al abrirla lo primero que me había recibido era una cacheta de Rose. El no tiene porque ver, o escuchar nada de esto. Y además, odiara que mama lo viera aquí también. Aiden había removido levemente sus audífonos para ello, así que se los vuelvo a colocar. —no te asustes. No pasa nada. Todo esta bien— se que tiene preguntas, pero se las contestare luego. Lo insto a entrar en la casa y cierro la puerta tras de mí. —Suficiente. —miro a la decepción de gente que esta frente a mi ahora. Los tres que han sido mi odio, mi sufrimiento y mi dolor. —¿Qué quieren con nosotros? —¡Zorra astuta! —grita Rose. La mujer que mi padre por un tiempo me había obligado a llamarla hermana. —¡¿creíste que no nos enteraríamos?! Estabas en las portadas de varios diarios de noticias. ¡Te metiste en la cama de Ethan Blackwood y lo sedujiste! Sabía que en algún momento se enterarían, pero... ¿y ahora que quieren? ¿dinero? ¿Pensaran que por estar unida a una buena y rica familia tengo ahora una gran fortuna y buenas relaciones? ¿buscan redención conmigo? No. No. Para eso tendrían que venir en un plan diferente. Adulándome. Con rosas, halagos, besos y cumplidos. Esto es otra cosa —¿Qué te importa a ti? —me cruzo de brazos —¡Rompió nuestro compromiso! Rompió… La frase no me hace sentido hasta que creo entender. Pero... ¿qué tan probable era esa posibilidad? Pero todo esto parece mas que predestinado. Bueno. No he sabido nada de las conexiones de esta gente por años. Y renuncie hace mucho tiempo al apellido de mi padre. —¿Eras su prometida? Sus ojos son una llama viva. Esta furiosa —¡maldita perra! ¡lo sabias! ¡lo hiciste apropósito para joderme la vida! ¡miserable zorra! Vaya que esta molesta. —¡Toda tu vida me tuviste envidia! ¡Por ser mas bonita y tener un mejor talento que tu! ¡Antes de ese viajecito a las vegas nuestras familias ya habían sellado el trato! ¡Yo regrese al país solo por el! ¡Solo para enterarme que rompió el compromiso porque ya estaba casado! ¡y tu me lo has quitado! —entonces finge llorar cuando se esconde en los brazos de su madre —¿¡Mira lo que le has hecho!? —vaya talento que tiene para reclamarme mientras no deja de acariciar a esa cosa del mal que tiene por hija. Mi padre da un paso al frente —si no quieres problemas, romperás tu matrimonio con él, para devolvérselo a tu hermana. —¿Devolver? —Lo que siempre debió ser suyo. —su tono es firme —Hablas como si fuera un objeto y no una persona. —¿Cómo puedes odiarnos tanto? ¿tanto nos resientes que te vengas así de tu pobre y dulce hermana? Vaya talento para voltear las cosas... ¿Desde cuando ellos son las victimas? —Ethan Blackwood no es un juguete y no es un premio a ganar. —lo defiendo Miro hacia Rose. Sabia que Rose y Ethan se conocían desde pequeños. De hecho, aunque Ethan no lo recuerde, me conoció desde que yo era muy pequeña también. Por eso sus ojos desde aquel primer momento en el bar se me hicieron tan familiares. Pero, aun así, no sabía que Rose había estado atrás de Ethan tantos años. Por eso Rose y Ethan son compañeros de la infancia. Ella intento quedárselo. Entonces recuerdo que ella logro que fuera su novio por tres meses. Claramente me faltan más pedazos de información en esa historia. Me gustaría decir que tengo una mente maestra y que todo esto fue un plan de venganza, pero la realidad es que, todo esto ha sido una desafortunada coincidencia. Pero mi burla llega antes que mi cordura—¿Qué pasa papa? ¿tanto duele perder unos millones? —por que se, que todo en su mundo son negocios. Smith es un apellido de renombre y lo mas le gusta hacer a el es dinero. A pesar de haberse desentendido de nosotros hace ya muchos años. "Abandonas y olvidas a una familia como si nunca la hubieras tenido en primero lugar." Su rostro se contorsiona en una rabia salvaje y primitiva, y su voz se vuelve una amenaza que apunta directo al corazón—escúchame bien, Angela. Terminaras este teatrito del juego del matrimonio feliz al terminar esta semana. O yo te juro que destruiré a tu familia. Uno a uno. Pedazo a pedazo. Me tenso y lo miro seria. No esta jugando. —Tú no puedes… Sonríe —oh, pero en eso te equivocas, si que puedo. Tengo más poder en toda esta jodida ciudad de lo que te puedas imaginar. Así que, si te importa en algo tu madre y tu pequeño hermano enfermo harás lo que yo te diga.—el desprecio en su voz igualando a su rabia — O los destruiré a todos. —me repite—Quemare los cimientos de tu casa y los veras arder junto contigo. Y odio que mi voz vacile de esta manera tonta y vulnerable—E-esto... esto no es… Me corta—¿Quieres la solución, Angela? —su voz sobreponiéndose a la mía, más fría y oscura de lo que me gustaría y sus ojos son una advertencia de los peores escenarios posibles—rompe con Ethan Blackwood, o muere.
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