Cuando Sara llego a casa ya era de noche. Aunque fue un día agotador, soportando a los Lexington y sus trampas, no pudo evitar sentir toda la energía que su cuerpo experimento al estar en casa, en mucho tiempo le emocionaba llegar a casa. Y todo era por.. Eros. Ese hombre la había vuelto loca sin duda. Al no encontrarlo en ninguna parte de casa corrio al único lugar que no había buscado. Una sonrisa se engancho en sus labios al ver al magnifico hombre concentrado mientras picaba algunas verduras. Eso si era un espectáculo para la vista. Y amo esa sensación de calidez que calentó su frío corazón. ¡Su esposo era el mejor! Y por primera vez, sintió que realmente había tenido suerte al casarse con Eros. Y que de en vez de un castigo de su malvado abuelo Magnus era realmente un regalo en

