—¡Cásate conmigo! —Sara le había dicho esto de la nada mientras ambos se sentaban uno al lado del otro en los dos columpios. El chico de ojos marrones claros se había ahogado con la respiración. —¿Por qué? —Porque eres mi primer y último amigo. Esperaré a que crezcas, esperaré a que vengas y te cases conmigo —Sara le había explicado y él le había prometido venir a casarse con ella cuando tuviera la edad suficiente para casarse con alguien. Ambos prometieron no dejarse nunca, pero cuando la madre de Sara murió de manera tan desafortunada, perdió todos los buenos recuerdos con todos. Aunque todavía lo recordaba. Por un tiempo ella lo recordó, pero cuando fue a verlo de nuevo, ya no estaba en el orfanato. ¿A dónde fue él? Le había preguntado esto a todos, pero nadie lo sabía. Él simplem

