—Quiero el divorcio, Eros —después de que dijo esto en voz alta, el silencio los consumió a ambos por un tiempo. Eros esperaba un arrebato, una rabieta, pero no esta decisión precipitada de separación de por vida. Él puso sus labios en una delgada línea, sus ojos entrecerrándose para observarla de cerca. Estaba evitando el contacto visual con él. —Repítelo —habló despacio, su tono mortal—. Dilo de nuevo, Sara. Sara levantó la cabeza, su mirada se posó en sus orbes de color marrón claro. ¿Pensó que podría asustarla para que cambiara su decisión? No, ya no podía más. —Tuviste una oportunidad. Te di una. Podrías habérmelo dicho, pero no lo hiciste. ¿Por qué? ¿Porque no confiabas en mí como yo lo hice? ¿O solo te estabas aprovechando de mi amor? ¿Qué fue? que trataste de lograr fingiendo

