Cuando Cleo finalmente entro a la universidad, comenzamos a vernos con menor frecuencia, por lo cual Leo y yo comenzamos a hablar un poco más, ya que ahora Cleo no llegaba a escalar tan frecuentemente.
Conforme pasaban los días Leo y yo logramos recuperar nuestra amistad al punto en el que volvimos a frecuentarnos nuevamente al salir de clases. A Cleo la veíamos en Corde cuando salía de trabajar y no tenía bastante tarea, en ocasiones solo nos veíamos una vez por semana, pues al llegar de Guadalajara se iba a su trabajo, al salir finalmente iba a Corde, pero esto pronto comenzó a ser más complicado para ella por lo cual los días que usualmente aprovechaba para escalar nos decía para que nosotros también llegáramos.
Leo y yo al poco rato de volver a comenzarnos a hablar se nos comenzó a hacer una costumbre el salir juntos y tomar juntos un autobús para llegar a Corde, pero antes de caminar hacia Corde siempre llegábamos a la orilla del lago, para sentarnos en la arena y platicar mientras bebíamos o comíamos algo, después de dos horas nos íbamos a Corde para escalar.
A finales de marzo tuvimos dos semanas de vacaciones, por lo cual Leo y yo aprovechábamos para vernos más tiempo antes de llegar a escalar. Un día como de costumbre nos dirigimos al lago, en el camino compramos algo para beber y finalmente nos pusimos charlar y admirar la vista.
- ¿Cleo vendrá hoy a escalar? - me pregunta Leo.
-No, en la mañana me mando mensaje diciéndome que no lo haría.
-Ay yo quería verla ¿Hablan diario ustedes dos?
-Sí, desde que entro a la universidad hablamos a diario. Vendrá hasta mañana.
- ¿Vas a escalar mañana también?
-Sí, saliendo vendré a escalar. ¿Tu?
-Si tú y Cleo van a estar, claro que iré.
-Pues yo ahí estaré, de Cleo no puedo asegurarte nada, está trabajando todo el día, aprovechando las vacaciones de la universidad.
-Espero que sí, tengo ganas de verla. -Me dice Leo viendo fijamente el lago.
El tiempo se nos pasó rápidamente y cuando finalmente nos dimos cuenta ya estaba atardeciendo.
- ¿No iremos a escalar cierto? -Me pregunta Leo al momento en el que ve la hora en su celular y ya eran las 7 de noche.
-No lo creo, ya es tarde.
-Entonces vamos mañana- me dice tranquilamente.
yo solo asiento y me quedo sentada a un lado suyo, ambos nos quedamos viendo tranquilamente el atardecer a la orilla del lago. Sin darme cuenta Leo ya tenía una de mis manos entre las suyas.
-Dara- me dice viéndome fijamente-Enserio no me interesa que la respuesta sea la misma, pero lo tengo que volver a intentar. -Me comienza a decir nuevamente, yo sabía lo que seguía y estaba segura de mi respuesta- ¿Quieres ser mi novia?
-Si- le respondí sin pensarlo dos veces.
- ¿Qué? -Me pregunta confundido. - No te creo ¿Es enserio?
-Si- le respondo riendo.
-No me lo creo ¿Enserio me dijiste que sí? - me pregunta aun asombrado.
- ¡Si! -le respondo nuevamente.
- ¡Un año y tres intentos para llegar a este momento! -Me dice emocionado.
-Sí, lo estuve pensando estos últimos meses y realmente estoy lista. -El solo se ríe y seguido simplemente me da un beso.
Ese día no pudimos evitar llamarle a Cleo para platicarle lo sucedido entre Leo y yo, ella estaba completamente emocionada por ambos.
Cuando la relación inicio todo fue hermoso, para mí a pesar de ser mi segunda relación puedo decir que fue mi primer amor, literalmente los primeros dos meses eran salir juntos a todos lados. Debo decir que Leo me enseñó a ser un poco mas atrevida, solíamos salir de noche a pasear cerca del lago, asistíamos a los eventos culturales que hacían cerca del lago, íbamos a algunos bares y claramente escalábamos juntos. Aprovechábamos las vacaciones para salir con Cleo y a decir verdad nos encantaba estar los tres juntos. Pero a pesar de mi relación con Leo jamás puse mi relación antes de mi amistad con Cleo. Cleo siempre tenía mi preferencia cuando de salir solo con uno de ellos se trataba. Aunque esta situación no era del agrado de Leo, él lo entendía, por lo cual tratábamos de dividir nuestro tiempo entre salidas con Cleo y de solo nosotros dos.
Cuando nuevamente regresamos a clases Leo y yo aprovechábamos el tiempo para salir después de clases o los fines de semana.
Durante todo este tiempo, Cleo comenzó a llevar a su amiga Sofía a escalar, que a decir verdad nos la llevábamos muy bien con ella los tres.
Tenía una personalidad muy divertida, cuando nos veíamos los cuatro en Corde, siempre terminábamos riendo.
Un suceso importante a principios de este año fue el cambio tan radical que Corde Terrae experimento en cuanto a sus escaladores.
Personas que solían ir muy frecuente ya no lo hacían, la cantidad de personas que asistían frecuentemente comenzó disminuir, pero trajo a nuevos escaladores. Joan y Beto dejaron e asistir tan frecuentemente gracias a su trabajo. Samuel estaba cerca de regresar, pero sabíamos que entraría a la universidad, por lo cual no sería común verlo tan frecuentemente.
Cleo poco a poco dejaba de ir a escalar, así que aprovechábamos los fines de semana para salir. Cleo conocía un bar con una temática muy similar a la de un bar estadounidense con temática de motociclistas. El lugar era dirigido por un extranjero y usualmente asistían} extranjeros con afición a las motocicletas o por el rock, en su mayoría personas mayores de 50 años. Por alguna razón el lugar nos encantó, podíamos escuchar música en vivo que generalmente era rock y había un billar en el que solíamos perder la mayor parte del tiempo que íbamos al bar.
Este lugar se convirtió en uno de los más concurridos por Cleo, Leo y por mí, este tenía por nombre The iron club. Solíamos pasar toda la tarde en ese lugar cuando ambas teníamos tiempo. Usualmente invitábamos a Leo y a varias personas de Corde. Amábamos ir a ese lugar, usualmente tenían eventos con música en vivo en el que nos solíamos quedar hasta las dos de la madrugada jugando billar y bailando con la música, cada que teníamos la oportunidad asistíamos, siempre nos divertíamos y disfrutamos cada una de las ocasiones en las que entramos a ese lugar.