Los meses pasaron y un nuevo viaje a Bernal se aproximaba. Cleo y yo estábamos igual de emocionada que años anteriores a pesar de que este sería nuestro tercer viaje. Cleo no había tenido mucha oportunidad de escalar al igual que yo, por lo que decidimos que sería mejor subir por la bernalina. Leo había dejado de ir a escalar, yo le hablaba un poco más cuando lo veía en la preparatoria, pero aun manteníamos nuestra distancia. En especial porque Leo solo tres meses después había iniciado una relación con otra chica, la cual no me hablaba muy ni a Cleo. Un día antes de que nos fuéramos a Bernal, Cleo se vendría a mi casa para quedarse a dormir. Ambas llegamos a escalar primero y después nos regresamos con mi mamá. Antes de llegar a mi casa le pedir a mi mamá que nos dejara en la plaza cer

