Llegó Navidad y no es que la fecha no me importe, es que las personas que deberían ser importantes no están conmigo, como mi madre, por ejemplo. Digo, no es que no entienda sus razones, pero es que, siendo egoísta: descubrir a los dieciocho años que toda la vida que conozco ha sido construida por el FBI y su equipo de "niñeros" y que, probablemente, lo único de lo que tengo conocimiento acerca de mí de una forma verosímil, es mi primer nombre, no son cosas fáciles de digerir. Ahora que conozco muchas cosas, o quizá solo la punta del iceberg, tengo otra interminable lista de preguntas obvias, como: Si es tan peligroso, ¿por qué Connor, sabiendo quién soy, me trajo aquí? Las flores, un poco marchitas, descansan en su lugar habitual y los preparativos a cargo de Betzabeth, van viento en p

