Capítulo 17 SamLa vuelta transcurre en un silencio de lo más incómodo e ignoro si es por mí o por el lobo con olor a magia que llevamos bien escoltado. No comprendo la finalidad de traernos a un prisionero al territorio de los Guardianes, pero me agobia demasiado el silencio de mi alma gemela como para preocuparme por ello. Nate no me ha soltado la mano, pero tampoco me ha dirigido la palabra. La llegada a mi chalé es un verdadero alivio teniendo en cuenta la pesadez del ambiente. Mi oso se lanza en cuanto la puerta se cierra tras de sí. —No has venido con Greg. Una afirmación que enuncia visiblemente perplejo. Tiene el ceño fruncido. —No. No tenía ninguna razón para venir. Tengo muchas ganas de que hablemos, pero ¿no quieres ducharte antes? La manada pensó en llevarle ropa, pero soy c

