Capítulo 4 SamNi siquiera tengo la necesidad de entrar en el laboratorio, pues encuentro a mi padre adoptivo justo delante, en mitad de una conversación con Sevana, un hombre que la estrecha contra sí y que, por tanto, debe ser su compañero, y Greg. Greg. Voy a echar de menos a ese idiota. Vale, no es que sea estúpido. Crecimos juntos y a pesar de mis excentricidades nunca me ha dado de lado. Debe ser la persona a la que más he hecho sangrar y nunca ha tirado la toalla conmigo. Es nuestro guardaespaldas personal y el único lugarteniente que se atreve a venir a mi casa, aunque sospecho que también es un poco masoquista. —¿Sam? ¡No sabes cómo me alegra verte fuera de casa! ¿Necesitas algo? La sonrisa de Peter nunca ha sido tan sincera como en este instante. Incluso me abraza con emoción. L

