Capítulo 9 NatePerfecto, sí. He sentido claramente la corriente eléctrica que nos ha atravesado al tocarnos. Se le ha erizado el vello del brazo y yo he tenido que morderme la lengua para no gruñir de satisfacción. Es evidente que no soy el único que siente una atracción irrefrenable entre nosotros. Qué decepción que no le haga falta nada. Habría tenido una buena excusa para venir a verla otra vez. Tengo un plan B, pero no estoy seguro de que vaya a aceptar mi propuesta. —¿Quieres acompañarme? Entrecierra los ojos, con una mezcla de desconfianza y algo que no logro discernir. Su color es hipnótico, entre verde esmeralda y turquesa intenso. Sus pupilas fijas en mí denotan aprensión, pero no ha reculado. Es lo que ocurre entre las almas gemelas. Inconscientemente, Sam sabe que puede confia

