Llegaron diez minutos antes de la hora acordada lo cual era bueno pues de mientras estaban caminando por las lápidas en silencio. Encontraron un espacio de terreno libre y lo miraron. —Aquí estaría bien enterrarlos —dijo Vaquero observando. Arlene aún seguía sin poder aceptarlo, quería de vuelta a Ezra y no le importaba su pasado ni mucho menos sus acciones pues ella había conocido al verdadero Ezra. —Si. Fue lo único que respondió aún con sus pensamientos envolviéndola por completo. —Llegaron antes —dijo Derricks con una pequeña sonrisa. Vaquero y Arlene se voltearon en seguida. El policía estaba frente a ellos a unos tres metros, pero no traía nada en las manos. —¿Dónde están las cenizas? —preguntó Vaquero con el corazón acelerado. —Eres un maldito —dijo Arlene—. Era una trampa

