CAPÍTULO 23

1086 Palabras

Las lunas pasaron con mucha prisa. La manda próspero y el Alfa anunció que pronto nacería su heredero. Mis cachorras crecían sanas y fuertes y en poco tiempo comenzaron a dar sus primeros pasos. Eso me hacía sentir lleno de orgullo, me había encargado de criarlas muy bien. Como se había hecho costumbre, Nora despertó llorando, eso hizo que Lia también despertara y llorara. Con un gruñido desperté, me removí la cobija y me puse de pie, después caminé hacia donde se encontraban las cunas y abracé a Nora primero, ella siempre se calmaba cuando estaba en mis brazos. La arrullé y cuando se calmo, volví a recostarla en la cuna y después tomé a Lia para poder calmarla también. Con ello dio inicio a la rutina diaria. Elyan y Drago me ayudaban a cuidar a mis cachorras mientras yo hacía los

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