Mi Noah había vuelto y eso había aliviado por completo mi corazón. —Robin— mi madre me llamó, ella estaba parada en la puerta de la habitación. Yo me separé de Noah y me giré para verla. Después corrí y fui a abrazarla —Mamá— susurré —Que bueno que estás de vuelta— la mire y di una sonrisa. Ella se rebajó a mi altura y me dio un beso en la frente —Mi pequeño hijo— dio una sonrisa —Tenemos que hablar— me tomó de la mano y me llevó fuera de la casa. —¿Sobre que hablaremos?— mire a mi madre. —Yo quisiera que me perdones— se detuvo y me miró —te obligue a hacer lo que no te gustaba, te convertí en algo que posiblemente odiabas— sus ojos comenzaron a llenársele de lágrimas —No tienes idea de cuanto me odio por eso. Creí que hacía lo correcto, pero solo me convertía en mi padre. —Tra

