Al volver a la casa, Jan fue recibido y fue directo a su habitación para que las criadas lo ayudaran a cambiarse. Tenía que estar presentable para el glorioso momento. Finalmente sería libre. Finalmente dejaría de huir. Finalmente no habría cadenas que lo ataran, finalmente. —¿Eso fue lo que escogió mi padre?— cuestionó mirándolas. —Creyó que era el mejor atuendo de la tienda, para él fue el mejor vestido que los empleados de la tienda le mostraron. —Como sea— rodó los ojos y se quitó la ropa —Apresúrense— susurró y seguido las mujeres comenzaron a cambiarla. Al término tomó la cadena de Elyan y salió de la habitación, caminando con elegancia y mirando a todos con superioridad. Una vez llegando a la presencia de su padre, se acomodó en su silla y esperó sentado a que los líderes d

