—Buena suerte— mi madre me tomó la mejilla y sonrió. —La tendré— le di una sonrisa. —Voy a extrañarte— susurró y después me dio un abrazo. —No es como si fuera a irme para siempre. —Pero te irás lejos, mi hijo estará lejos de su madre. —Volveré el día de la cumbre, el día de la luna llena, no debes preocuparte tanto por mi— la mire —Recuerda que tu hijo tiene a un alfa fuerte y poderoso que lo cuide— reí ligeramente. —Si, así es— ella me miró con una sonrisa. —Adiós— mire a mis hermanos y di una sonrisa, mientras que las lágrimas se apoderaban de mi. —Te extrañaremos— alegó Adel. —Suerte en tu nueva vida— sonrió y me dio un abrazo. —Suerte en el camino— dijo Drago, con lágrimas en los ojos. Al igual que Adel, me dio un abrazo. —Como sea— Elyan extendió sus brazos —Solo

