EMILY Sali del edificio de Anderson Enterprise. Aunque había aceptado la propuesta de Nicholas, todavía me sentía abrumada por la magnitud de lo que estábamos a punto de hacer. Mi mente estaba llena de dudas y preguntas, pero también de una determinación férrea para salvar a mi familia de la crisis financiera que amenazaba con destruirnos. Mientras caminaba por las concurridas calles de Nueva York, mi teléfono sonó de nuevo. Era el hospital, y mi corazón se aceleró mientras contestaba la llamada. Las noticias que recibí en ese momento me dejaron sin aliento. Con lágrimas en los ojos, me subí a un taxi y me dirigí a mi apartamento. Mi mente estaba llena de preocupación mientras me preguntaba cómo podía enfrentar esta nueva crisis. Había aceptado el acuerdo con Nicholas para obtener los

