Su firmeza me sorprendió, estábamos hablando de su hija, era cierto, por lo mismo esperaba que ellos reaccionaran con las emociones a flor de piel, no obstante, ese hombre permaneció tranquilo, no hablaba por su corazón, si no que por su cabeza; buscaba una solución y esperaba que yo lo ayudara. -Quisiera decir que aquí está segura, pero no, ellos descubrieron que este fue el lugar donde dejaron a la niña, Karter quiso evitar que la encontraran... -Por eso ella se fue -aseguró. -Así es. -Y él murió por protegerla. -Sí -aseveré, molesto. -Y ahora tiene que irse otra vez. Un sollozo me hizo mirar a la madre de Jose. -Ella estará bien -le aseguré a la mujer. -Es difícil verla partir de nuevo -expuso con tristeza. -Mamita, no llore, por favor. -¿Usted la cuidará o se irá sol

