María nos esperaba con la cena lista. Yo no estaba acostumbrada a comer comida en la noche, solo tomaba once, vale decir una taza de té y un sándwich, pero no me atreví a negarme a cenar. Los días anteriores habían sido distintos porque habíamos hecho cosas ricas para comer, así que la cena quedaba descartada. Tal como la noche anterior, nos fuimos a la sala a ver una película, pero en vez de verla, conversamos acerca del día. -Para ser franca, sí había oído acerca del Valle de la Luna y de San Pedro de Atacama, pero de los géiseres, de los pukará, no había oído nada -confesé. -Son lugares muy hermosos. Los valles, en general, son bellos. -No me imaginaba que fuera así, estoy acostumbrada a ver árboles, mucha vegetación, por donde uno anduviera, se veía el verde. -Sí, el sur es m

