[Juliana Muñoz] —En verdad me has sorprendido amor, mira que este año tomar la iniciativa de que decoremos la casa cuando apenas es primero de Diciembre —bromeo con sarcasmo. Desde que Ernesto y su esposa Sara aparecieron sorpresivamente aquella tarde en nuestra casa Álvaro a estado más alegre que de costumbre, con más energía. Aunque no me lo dice espera siempre la llamada de su hijo todos los lunes de cada semana. No me ha contado de que hablan, pero espero estén recuperando un poco de la relación padre e hijo. Álvaro sonríe apenas, alzo la ceja. —¿Dije algo malo? —pregunto preocupada. Él niega acariciándome el cabello que llevo suelto. Hace unos días lo corte hasta la altura de mis hombros en un tipo Bob, la esposa de mi hijo David me animó. —Tal vez estoy exagerando. —¿Por qué l

