Hijo, habla con ella - escuché a lo lejos decir a su madre, mientras ella me veía. Mi espalda se tensó al momento de que él asintió en respuesta al comentario de su madre. Pronto ellos salieron del despacho dejándonos solos. Ernesto se giró hacia mí. Me puse de pie. Nos mirábamos, pero el silencio reinaba entre nosotros. - Me alegra saber que te reconciliaste con tus padres – le dije con delicadeza tratando de aligerar el momento ya que él se veía deshecho por dentro se enteró de todo de golpe. Sus ojos brillaban con intensidad, la misma intensidad con la que me había enamorado de él. - ¿Cómo puedes estar aquí después de haberte abandonado? - su mirada era de sufrimiento, él había cometido un error y estaba arrepentido, lo podía ver en sus ojos – eres maravillosa ¿sabes? Alzó la ma

