Desperté aún soñolienta, no recordaba lo que pasó ayer después de la cena “me quedé dormida” pensé. El brazo de Ernesto rodeaba mi cintura. Al sentir que ¡no traía puestos los jeans! mi corazón comenzó a agitarse, no recordaba que hubiéramos hecho algo ayer, trataba de recordar nerviosa, pero estaba segura que me quede dormida en sus brazos. Quise retirar su brazo lento para no despertarlo, pero él se pegó más a mí. - No te levantes todavía - sentí su voz ronca en mi oído, - ¿Por qué no traigo mis pantalones puestos? - le pregunté. - Creo que tú y el alcohol no son una buena combinación, te quedaste profundamente dormida en mis brazos, intenté despertarte, pero no lo hiciste así que te traje a la cama y te quité los jeans para que durmieras cómoda - dijo mientras soltaba un bostezo. Me

