- Sí, es suyo, lo hizo hace unos días en la muestra de la biblioteca. Con gesto de sorpresa y desconcertado, recriminé a la niña que había vuelto a hablar, - ¿Por qué no dejas que hable ella?, si quieres puedes irte al recreo. El tutor carraspeó para que le mirase, cuando lo hice vi que me estaba haciendo un gesto de desaprobación con la cabeza moviéndola de izquierda a derecha repetidamente, indicándome con la mano que me acercase a un rincón de la habitación y allí a media voz me aclaró, - Es usted un hombre, un desconocido, no le puede responder directamente Fátima. Aquello me chocó, no entendía a lo que se refería así que le repuse algo contrariado por su falta de cooperación, - Como sabrá he hablado con el director y me ha dado permiso para entrevistarla y no tengo demasiado tie

