Jueves, 21 de julio de 2005 – 14:00 horas Me llamo Bill Maitland. Soy el segundo hombre más poderoso de la Fiscalía Estatal de Jacksonville. El más poderoso si consideramos que mi jefe tiene la vista, la atención y el corazón puestos en la silla del gobernador en Tallahassee. Día a día, dirijo el lugar. En ese preciso momento, yo también me veía y me sentía como un superviviente de la Tercera Guerra Mundial. Mi cara parecía la de uno de esos mutantes de las películas de terror de los años 50 sobre la bomba atómica. Mi ojo izquierdo era un charco extenso de rojo, marrón y amarillo antes de que el doctor Gary Wells, de urgencias de Shands, lo examinara y lo cubriera con un parche antes de administrarme varios medicamentos. ¿Dices que te lastimaste el ojo al golpearte con un pomo? ¡Ese pom

