Él la apretó de nuevo y se inclinó para besarla en la cara. ¡Dios mío! Acababa de lamerle la cara con la lengua. Ella empujó la silla hacia atrás hasta que él golpeó con fuerza la estantería detrás de su escritorio y gritó. Logró girar la silla para mirarlo y se dio cuenta de que tenía las manos extendidas con las uñas como garras para desgarrarle la cara. "¿Qué te pasa, Mark? ¿Te has vuelto loco? ¿Qué estás haciendo?" Él dudó y ella vio que estaba asustado, entonces algo pareció endurecer su columna y él extendió la mano para agarrarla por las muñecas. Se inclinó para besarla y la obligó a retroceder la cabeza contra la silla e hizo todo lo posible para meter la lengua entre sus dientes. Finalmente pensó: «Joder, el día ha sido demasiado malo para aguantar esta mierda». Abrió los dien

