LOS TONTOS SE PREPARAN Me llamo William Maitland. Soy fiscal estatal adjunto en Jacksonville, Florida. Soy el ejemplo perfecto de los adictos al trabajo, tras haber abandonado a una de las mujeres más atractivas de Jacksonville, a mis dos hijos y una relación de 20 años porque no podía mantener una vida aparte de mi trabajo como fiscal principal en funciones en Jacksonville. Hace tres meses me casé. Dentro de un mes, más o menos, no la tendré. No me he llevado bien la ruptura, aunque me ha hecho mucho bien físicamente. También me provocó una pequeña crisis nerviosa que, a su vez, llevó a mi jefe, el verdadero fiscal de cabecera, a exiliarme de mi trabajo y de mis problemas para hacer un crucero de una semana en el crucero francés Bonne Chance. El crucero me ha sentado de maravilla. Cono

