Increíblemente, su jefe estaba jugando con su hijo. ¿Qué si le costaba creerlo? La verdad es que sí. Charlie se estaba divirtiendo en grande, hacía mucho tiempo que no lo veía sonreír tan abiertamente. Y Héctor, bueno, para ella era sorprendente mirarlo desenvolverse tan bien con la pelota. Aunque no estaba segura si se estaba dejando ganar por su hijo o en realidad era muy malo. Luego la pelirroja mira de reojo a Riley, él estaba tomando el sol con sus gafas puestas ignorando por completo el juego entre su hermano y Charlie. Como se supone que él pretendía casarse con ella si ni siquiera intentaba interactuar con Charlie. Estar bien con su hijo era una parte importante, al menos para ella. —¿No se supone que ese que está allí tomando el sol, es quien debería estar jugando con Charlie?

