El avión aterrizó bastante tarde, por más que Héctor insistió en que debía llegar rápido, fue imposible que eso sucediera. Ya era muy tarde, pero aun así no tanto. Inmediatamente, de bajarse del jet, se subió a su coche y arranco enseguida. Por el camino, reviso su móvil fijándose en que tenía muchas llamadas perdidas de su hermano. No sentía ganas de contestarle, primero quería resolver un asunto antes de tener que partirle la cara a su hermano. Para cuando llego a su destino al cabo de unos minutos, Héctor apago el coche y soltó el aliento. Diviso a su izquierda y vio un pequeño edificio de muy pocos pisos. Allí vivía Gala, lo sabía porque tenía su expediente en digital en su móvil. No estaba seguro de que fuese una buena idea visitarla a esa hora, pero es que le era imposible espera

