Después de esto, estoy confusa y echa un lió. Me lleva en brazos hasta algún otro lugar y yo me dejo llevar, sin fuerzas, como una muñeca.
Ahora me está lavando. Estoy de pie en la ducha con él. Estoy hasta sorprendida de poderme tenerme en pie. Me siento adormecida, como indiferente.
Tengo sangre en los muslos. Veo cómo se mezcla con el agua y desaparece por el desagüe. También noto algo pegajoso entre las piernas. Seguramente sea semen. No ha usado protección.
Puede que ahora tenga una ETS. Debería estar horrorizada de solo pensarlo, pero me siento entumecida. Al menos no tengo que preocuparme por si me ha dejado embarazada. Al poco de salir en serio con Rob, mi madre insistió en llevarme al médico para que me implantaran un anticonceptivo en el brazo. Como auxiliar de enfermería en una clínica sin ánimo de lucro para mujeres, ha visto muchos embarazos de adolescentes y quiso asegurarse de que no me pasara.
Ahora mismo se lo agradezco muchísimo.
Mientras tanto, Julian me asea con minuciosidad: me lava el pelo con champú y me aplica acondicionador. Incluso me depila las piernas y las axilas.
Cuando estoy limpísima e impoluta, cierra el agua y me saca de la ducha.
Me seca a mí primero con una toalla y luego a él. Seguidamente me envuelve en una suave bata y me lleva hasta la cocina para darme de comer.
Me como lo que me pone delante, pero ni lo saboreo. Es un bocadillo de algo, pero no sé qué lleva, también me da un vaso de agua que me bebo de un trago. Espero que no me esté drogando, aunque, a decir verdad, ni siquiera me importa. Estoy tan cansada que solo quiero dormir.
Después de comer y beber, me lleva de nuevo al cuarto de baño.
—Venga, lávate los dientes —me dice, y me lo quedo mirando fijamente. ¿Se preocupa por mi higiene bucal?
Sin embargo, sí me apetece lavármelos, así que obedezco. También aprovecho para orinar. En esto sí tiene consideración y me deja sola.
Acto seguido me acompaña al dormitorio. No sé cómo, pero ahora la cama tiene sábanas limpias y no hay ni rastro de sangre, cosa que agradezco.
Me besa en los labios, sale de la habitación y la cierra con llave. Estoy tan cansada que me acerco a la cama, me tumbo y al instante me quedo dormida.