Antes de salir, Beth me enseña el resto de la casa. Es espaciosa y se ha decorado con gusto. La decoración es moderna, con cierta influencia tropical y sutiles motivos asiáticos. Predominan los tonos cálidos, aunque de vez en cuando me encuentro con algún toque de color inesperado, como un jarrón rojo o una figura de un dragón de color azul brillante. Hay cuatro habitaciones: tres en el piso de arriba y una abajo. La cocina que hay en el primer piso es particularmente llamativa, con electrodomésticos de alta gama y una encimera de granito brillante. También está el despacho de Julian. Se halla en el primer piso y parece estar fuera del alcance para todo el mundo menos para él. Allí es donde se supone que se encarga de resolver sus asuntos de trabajo. La puerta está cerrada cuando pasamos

