La puerta que da a la habitación de Connor rechina cuándo la abre, lleva una toalla atada a su cuerpo y sus pies descalsos. Su cabello ya está seco gracias al secador de cabello, el mismo que Connor compro para ella cuando comenzaba a quedarse allí tiempo atrás, años atrás... El baño fue completamente relajante, todo olía a vainilla y sandia, ese aroma que ambos habían coincidido a ponerle a la propiedad con velas y difusores, Valentina muerde su labio inferior cada vez que ve algún detalle que la lleva al pasado, dónde todo parecían ser momentos de oro, los cuáles le dan una reconfortante sensación en su cuerpo al pensarlo. Su habitación sigue igual a lo que su mente le muestra, dos fotos de ellos en marcos blancos adornan la cómoda y la mesa de luz blanca, abre el gran placard simila

