—Gracias por venir...— Besa su frente. Ella sonríe sabiendo y entendiendo claramente lo que le cuesta decir esas palabras a él, acaricia su mano con delicadeza respondiéndole a sus palabras, ya la cena finalizó hace solamente unos cuarenta minutos y la rubia no puede estar más feliz por eso, ya que que nunca fue muy fanática de las reuniones de este estilo. Muchos de los comensales tienen gustos bastante distinto, a lo que ella está acostumbrada y los comentarios que ellos hacen en tono de chiste nunca le caen en gracia a Valentina, se alejaron del salón principal y ahora se encuentran en un salón un poco más pequeño pero al no tener ni una sola mesa ni silla, es mucho más espcioso visualmente, sólo hay música y los meseros sirven bebidas sin parar moviéndose entre todos los invitados de

