—Que aceptara ir a la fiesta está noche no implicaba que compraramos un vestido nuevo...— Alza una ceja y lo mira algo molesta. Él sonríe y acomoda su mano en la espalda baja de la rubia mientras la encamina por las hermosas calles de Londres en busca de la tienda favorita de Nina, hace pocas cuadras dejaron el auto. Quería darle a Valentina la posibilidad de elegir el lugar, por lo que le pareció justo hacer un pequeño paseo y no estacionar directamente en la puerta de la tienda. Kol los sigue a una distancia prudente con su rostro serio y sus gafas de sol infaltables, más adelante van dos guardias cuidando el perímetro de ambos, con ir se siente más calmado, y con menos necesidad de ingerir sustancias que le hagan mal a su cuerpo. —Mi mujer siempre tuvo lo mejor, no veo problema a qu

