Estaba furiosa por las mentiras de Joaquín, el no haberme dicho que tenía una esposa aunque estuvieran separados, es algo imperdonable. Había confiado en él, había logrado que me abriera y le mostrara lo que soy, yo la mujer más desconfiada del mundo había confiado en alguien que no se merecía mi confianza. Pero a pesar de todo eso no podía culparlo, la mujer estaba desquiciada por completo obsesionada con él, saber que lo había estado acosando todas las veces que quiso darse una oportunidad con una mujer justificaba en parte su silencio y porque la mantuvo en secreto, pero si se supone que las cosas iban enserio había esperado que en algún momento mencionara que tenía una esposa loca de remate. Tenía miedo, bastante en realidad. Escuché que le decía donde nos podía encontrar, también s

