— ¿Ya estás listo? Debemos salir en unos minutos o llegaremos tarde. — grito algo frustrada. Se supone que las mujeres somos las que tardamos más pero aquí en la casa las cosas siempre son al revés. Joaquín podía tardar horas si se lo proponía, pero no mentiré siempre quedaba hecho un bombón. Gracias a eso siempre debía estar espantando buitres a su alrededor, aunque según él lo mismo ocurría conmigo. — Ya terminé, seguro estabas maldiciéndome en todos los idiomas posibles. — me dice saliendo del cuarto colocándose la chaqueta del traje. Me reí al ver que íbamos combinados, él siempre tan detallista veía por todas esas cosas como esta, yo había comprado un vestido lila para el bautismo del pequeño Israel y él se había conseguido una corbata del mismo color para hacer juego conmigo. S
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