CAPITULO*38

1065 Palabras

Cuando por fin él también se quitó la ropa, y se acomodó sobre ella, a la muchacha le encantó lo que veía. La vista de ver a ese hombre sobre ella, era algo que la ponía nerviosa, pero le encantaba esa sensación de miedo, de susto increíble de perder por fin su virginidad en manos del hombre que había escogido sin presión. Y mucho más cuando era en manos del hombre que le gustaba, que era sensible, atento, y encantador en todo el sentido de la palabra. Él la besó, la veneró, y se tomó tiempo en acariciarla. Besó y lamió sus pequeños senos con cuidado, hasta que sintió que la tersa piel de Serem se erizó. Los pequeños y rosados botones de sus senos se endurecieron, y la espalda de Serem se arqueó como un violín siendo tocado por un excelente intérprete. Ella gimió, gimió y era la pr

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR