Entrando la noche, mientras disfruta de una copa de vino, de un cigarrillo y de la melodía que se deprende del reproductor de música que tiene en su estudio, Antonella, recostada en el sillón que tiene dispuesto para sus momentos de descanso, cuando las largas horas de escritura la obligan a tomarse un receso, escucha a lo lejos el sonido del timbre que anuncia la llegada de un visitante. Como no espera a nadie, decide ignorar el sonido de alerta, para seguir disfrutando de la tranquilidad y seguir planificando mentalmente cómo será su vida a partir del momento en que tenga acceso al dinero de Mauricio. Vio interrumpidos sus pensamientos cuando la muchacha del servicio, luego de tocar la puerta de su estudio, accede a este quedándose parada al lado de la puerta: - Señora disculpe q

