Ante mis palabras, mi hermano retrocedió completamente pálido, sé que lo hice sentir muy mal, porque aunque no estaba en Italia, se cuanto sufrió por culpa de esa chica y esos eventos le dejaron cicatrices, no solo físicas, sino también emocionales, mi hermano siempre había sido un joven muy dulce, confiado, apacible prácticamente el chico prefecto, hasta que fue privado de su libertad y sometido a tortura, allí se fue endureciendo, se volvió desconfiado, taciturno, ya no sonreía mucho, sino era un joven triste, muchas veces amargado. —¿Por qué me dices esas cosas? Sabes cuán doloroso ha sido esa parte de mi vida —expresó tratando de simular su tristeza. —Creo lo has superado, porque si no, no estuvieses viéndote y exhibiéndote con la causante de tus desgracias —reclamé molesta— Re

