Entro a su casa y me siento en la sala a esperarlo, entra a una habitación y sale a los pocos minutos. La casa está llena de fotos, algunas de cuando él era pequeño, de una niña y una señora que supongo es su mamá.
- Encima de mi cama he dejado una polera que te puedes poner, tu blusa está empapada y puede que te resfríes... Anda a mi habitación para que puedas cambiarte.
- Te preocupas mucho por una zorra ¿no lo crees? – le digo cruzando mis brazos – si no fuera porque me estoy cagando de frío créeme que no lo aceptaría.
Voy hacia la habitación que señala y cierro la puerta. Tan sólo hay una cama, una mesa de noche y un armario, ningún póster o desorden del típico adolescente ¿Por qué me resultas tan interesante, Harry? Me tratas de la mierda, eres grosero, arrogante y peligroso.
Soy una masoquista, que le encanta encontrar maneras nuevas de destruirme, mi instinto me dice a gritos que si sigo cerca de Harry será mi fin, pero, mi curiosidad puede más, mucho más.
Me pongo su polera, es algo ancha pero muy cómoda. Amarro mi cabello en una coleta alta para no mojarla. Me dispongo a salir de la habitación cuando esta se abre de repente, y deja ver a una pequeña niña, de unos ocho años tal vez.
- ¿Harry? - dice la pequeña asustada.
- Está en la cocina, creo- digo agachándome a su altura- soy ________, ¿cómo te llamas?
- Gemma, ¿eres la novia de Harry?
- No, sólo somos ... Amigos.
- ¿Serías mi amiga también? No tengo muchos amigos – dice haciendo un puchero.
- ¿Por qué no los tienes? ¿Quién no querría ser amiga de una niña tan preciosa como tú? - sonrío y acaricio su mejilla.
- Es que estoy enferma... Nadie quiere ser amiga de alguien que no puede jugar.
- ¿Qué tienes, pequeña? - ¿Harry tenía una hermanita enferma? Tal vez por eso sea tan duro. Es tan joven … no debería de sufrir tanto una niña tan chiquita.
- Te dije que te quedaras en tu habitación Gemma- le dice Harry levantando la voz.
- Lo siento, es que tenía sed.
- Te llevaré agua, pero quédate en la habitación, mira televisión, duerme, no lo sé.
- No puedo dormir sin mi oso, eso lo sabes bien – le recrimina la niña.
- Tenia que botarlo linda, estaba muy viejo y sucio, ya te dije que te compraré otro mañana.
- ¿Mañana? ¿Y el que fuimos a comprar hoy Harry? - le digo y él me mira confundido, abro mi mochila y saco el oso que había comprado para Dani, ella tenía razón, ya no es una niña para estas cosas, pero Gemma sí, y prefiero dárselo a ella que donarlo a la escuela - ayudé a Harry a escoger uno que te gustara. Me pareció que este era perfecto para ti ¿te gusta?
- Me encanta! Es muy hermoso- sostiene el peluche tan fuerte, me da tanta ternura verla contenta- muchas gracias hermanito, eres el mejor Hazza - dice abrazando a Harry, por primera vez lo veo sin expresiones duras ni ceños funcidos, tan sólo es un hermano protector con su pequeña. Una imagen conmovedora.
- Venga, ¿ahora sí dormirás un poco? - la niña asiente sonriente- bien, vamos.
- ¿Te volveré a ver? - me dice abrazándome.
- Claro que sí, ahora somos amigas.
- Gracias por ser mi amiga _______, hasta mañana.
- Descansa Gemma.
Doy un sorbo al te que me ha preparado Harry mientras espero a que vuelva. ¿Qué enfermedad tendrá Gemma? Es tan pequeña, me da tanta pena saber que está malita.
- No debiste hacerlo – dice Harry sentándose a mi lado.
- Es un pequeño regalo a mi nueva amiga- digo sonriendo.
- Te lo pagaré en la semana ¿sí?
- Hey, es un regalo- digo tomando su mano- no seas tan orgulloso Harry.
- Se está muriendo- dice apenas y va hacia la ventana- no puedo hacer nada para evitarlo, maldita sea.
- Tal vez podríamos buscar más doctores para lo que tiene... Puedo ayudar tal vez.
- Necesita un donante de hígado, y esa maldita lista no avanza, tiene sólo ocho años _________, ¿por qué tiene que sufrir tanto? - su voz se oye quebrada, tal vez por eso fuma tanto, la tensión de saber que su hermanita está grave y no puede hacer nada por ella lo frustra tanto. Lo abrazo por atrás, quiero que sepa que no estará solo. Que puede contar conmigo para lo que necesite.
- Puedo ayudar con Gemma, mi papá conoce a los mejores médicos y podríamos acelerar el proceso del trasplante tal vez, todo saldrá bien- susurro en su oído.
- Creo que me equivoque al conocerte, no eres mala persona- dice volteándose y dejándome ver que ha derramado algunas lágrimas- soy un marica ¿no?
- Eres un chico preocupado por su hermanita, no un marica Harry.
- Gracias por todo, en serio.
- Ayudaré todo lo que pueda, ella estará bien, te lo aseguro.
Él me abraza tan fuerte, detrás de toda esa apariencia de chico malo, tal vez, hay un joven que sólo quiere cariño, que se preocupa por su familia y que necesita apoyo. Puede que esa cara dura y quejas que da al mundo sea una manera que tiene de protegerse, detrás de todo ese enojo hay un chico triste, que se siente solo y que le cuesta seguir adelante, pero no cuenta con el apoyo de nadie más, así que se obliga a levantarse y continuar, así no tenga fuerzas.
Oh Harry…
Su aroma es exquisito, me drogo con su olor. Se separa ligeramente de mí y me mira. Vuelvo a apreciar sus ojos, me hipnotizan totalmente, puedo descifrarlos un poco, todo el dolor que carga lo refleja en su mirada, tengo tantas ganas de curar sus heridas. Tantas ganas de liberar a ese chico adorable camuflado entre los cigarros y tatuajes. El verdadero Harry Styles.
Puedo hacerlo, creo que puedo ayudarlo, puedo salvarte, si me lo permites, Harry.
Su mirada baja hacia mis labios, los admira fijamente y sin querer los relamo, tanta atención me pone nerviosa. Y más cuando esa atención viene de un chico como él.
Finalmente, sus labios caen sobre los míos.
Sus labios encajan perfectamente sobre los míos. Son aún más suaves de lo que imaginé. Sus dos manos sostienen mi rostro, no quiero que esto termine nunca.
Su lengua lame mi labio inferior, como si me pidiera permiso para entrar, sonrío.
- Nunca me han besado así- le digo entre besos.
- Es que los niños ricos no saben- nos reímos y aprovecha en morder mi labio, me estremezco- chica sensible... Eso me gusta.
Su lengua entra dentro de mi boca, y se une a la mía. Tantas sensaciones por un simple beso. Pero qué beso. En los dos años que tuve de relación con Louis, ninguno de sus besos se compara a este. No sé qué es, pero me fascina. Siento que me volveré loca. Mierda, nunca he sentido algo así por un beso.
Sus manos bajan a mi cintura y me agarra fuertemente, por otro lado, mis brazos rodean su cuello, permitiendo que mis manos puedan jugar con su cabello.
- Pensé que besarías como una princesita- sonríe entre besos- pero me equivoqué.
- ¿Eso es bueno o malo?
- Muy bueno, cariño.
Mete sus manos dentro de la polera y las sube y baja por lo largo de mi espalda, están tan frías que me estremezco. Sentimos abrirse la puerta y nos separamos. Dios. Que intenso.
- Te he dicho una y mil veces que si vas a acostarte con tus zorras vayas a un maldito hotel Harry.
Al menos ya sé de dónde aprendió Harry la palabra “zorra”. Y probablemente también su mal carácter y el hábito de fumar.
- No grites que Gemma está durmiendo – le indica en una mezcla entre alterado y nervioso.
- En mi jodida casa yo hago lo que se me da la puta gana, saca esa zorra de mi vista.
- Ella no es ninguna zorra, mamá.
- No me digas que esta tipeja es tu noviecita de turno.
- ¿Puedes callarte? Despertarás a la niña.
- Quiero que se vaya.
- Hasta luego señora- digo yéndome sin más, pero que tal madre la que tiene Harry.
- __________, espera- dice este saliendo a mi costado- disculpa que haya pasado esto, no la excusare, simplemente es así.
- No hay problema, en serio.
- Te puedo dar mi teléfono para que llames a que te recojan.
- Gracias- Heath se oye preocupado, son casi las seis, le mentí diciendo que tenía que hacer un trabajo urgente y también le conté la pendejada que hizo Dani, calculando dice que vendrá en media hora, la casa de Harry y la mía están un poco lejos, y el tráfico no ayuda mucho.
- ¿Te molesta si me quedo hasta que te venga a recoger? Por acá es algo peligroso y no quiero que te hagan daño.
Sonrío como estúpida. El cambio que está teniendo hacia mí es sorprendente. Asiento y lo abrazo, me siento tan segura a su lado, nada malo puede pasarme mientras él esté conmigo.
- ¿Sabes? Tal vez sea algo tonto, pero cuando te veo se reproduce una canción en mi mente – dice mientras seguimos abrazados.
- ¿Ah sí? ¿Qué canción?
- Me da algo de vergüenza, hagamos de cuenta que no dije nada.
- Oh no, ya lo dijiste, vamos, me parece tierno.
- Te la mandaré a tu móvil en la noche.
- ¿Es una promesa? – pregunto mostrándole mi dedo meñique.
- Vamos _______, esto es ridículo – dice riendo.
- ¿Promesa? – repito con mi dedo alzado.
- Promesa – responde uniéndolo con el mío.
Veo el coche de Heath unas calles antes de la casa de Harry, aprovecho en besarlo. Es tan adictivo esto. Nuestros labios unidos es la mejor combinación del mundo, siento un extraño hormigueo en mi estómago cuando estamos juntos.
- ¿Y eso fue?
- Heath está cerca y no quería irme sin hacerlo antes.
- Ya llegó- dice sonriendo.
- ¿Nos vemos mañana? - le pregunto devolviéndole la sonrisa.
- Nos vemos mañana- repite.
- Hey, no vayas a olvidar nuestra promesa – digo haciéndolo reír.
Me subo al coche y vuelvo a explicarle todo a Heath, en el camino sigo pensando en Harry, jamás en mi vida me había sentido así. Llego a mi casa dispuesta a bañarme y ponerme su polera de nuevo, creo que me gusta. ¿En verdad acababa de ocurrir todo esto? ¿Harry y yo realmente nos besamos? ¿Dijo que me enviaría una canción que le hace recordarme?
Entro a mi habitación y me doy cuenta de que la ducha tendrá que esperar, Dani está aquí, cómodamente echada en mi cama, suspira de alivio al verme.