2.

1280 Palabras
Mueve sus piernas de nervios y se queda mirando a ese hombre, no entendía mucho que quería porque solía tener relaciones sexuales rápidas con las personas desconocidas y regresar a su casa . Esa noche todo era diferente, Ema no lograba detener su pierna derecha de los nervios — ¿ Qué quieres saber? — pregunta mirándolo . Se levanta en silencio, sirve un vaso de whisky con hielo y se pensando que podría preguntar a una mujer que estaba en esos sitios. Jamás había estado con alguien que cobraba por tener sexo y menos él. Se voltea y camina hacia ella — No lo sé, dime. ¿ Por qué ese trabajo? — pregunta de repente . Abre sus ojos enormes, sonríe y mueve su mano — Claro, todos preguntan lo mismo — susurra . Frunce su ceño — ¿ Cómo? — pregunta acercándose . Suspira — No estoy obligada en ese lugar, lo elegí porque pagan bien . ¿ Sabes que lo más curioso de todo este mundo? — pregunta riéndose . Niega con su cabeza — No — responde . Lo señala y después a toda su casa — Que tipos como tú, pagan por sexo y gastan miles de dólares por sentir que tienen a una mujer entre sus brazos y les harán lo que sean . Eso me gusto de este trabajo, cada vez que un hombre se queda satisfecho es capaz de pagar lo que sea por tener y así ganamos bien — dice burlándose en su cara . No podía creer que esa mujer dulce, de repente se transforme en alguien cruel que habla sin filtro de lo que verdaderamente le importa y no era alguien que tal vez sienta lástima por la otra persona . Todo lo contrario, en su mirada había irá, odio y mucha bronca hacía los hombres . Él deja su vaso de whisky sobre una pequeña mesa y no se detiene de verla porque necesitaba conocerla, algo le decía por dentro que debía saber de esa mujer — Y cuando pague tanto dinero por ti, ¿ qué sentiste? — pregunta . Rápidamente arroja el abrigo al suelo, se levanta y sonriendo camina lentamente hasta quedar más cerca. Sube su mano por su camisa y toca su cuello — Me encantó porque me salvaste de dos noches en esta semana, no tendré que ofrecerme a ningún viejo que vaya a pedirme que lo masturbe y así podre tomar mis clases tranquila — sostiene . Esa mujer tenía más misterios que hacían que él se desesperara por querer saber toda la verdad de una sola vez . Deja que le toque el cuello pero detiene su manos cuando siente que comienza a baja por toda su panza — ¿ qué tipo de clases? — pregunta mirándola . Aleja su mano — No te interesa — dice molesta . Esos cambios repentinos hacen que no pueda entender que ocurría en esa casa con ella, la observa — Si que me interesa porque pague por ti — exclama . Cuando escucho que se lo dijo de esa forma, se desabrochó el corpiño dejando al desnudo sus pechos y quiso agacharse para sacarse la parte de abajo pero él la detuvo — Pagaste por tenerme y eso te daré, vamos a la habitación sino acá no más pero que sea rápido — le pide . Le comentaba esas cosas como si no fuesen nada y frustrado porque no lograba darse a entender desparrama su cabello y le entrega su ropa — Vístete porque no haremos nada . No quiero enfermarme — dice sin pensar lo que salía de su boca . Con bronca toma la ropa y se la coloca — No estoy enferma y suelo ir al médico cada mes, imbécil — le dice . Intenta alejarse sin tocarlo, no le gustaba que la traten de esa forma tan agresiva, señalando porque su vida era de esa manera y que hizo hacerle elegir ese camino de lugar de trabajo . Lo esquiva y cuando lo sobrepasa, unas manos rodean su cintura y un rostro se asoma por encima de su hombro — Lo siento, no quise decirle de esa forma — susurra . Baja su mirada en las manos — Suéltame — pide . Cuando escucho que le pedía eso, levanta sus manos y sonríe nervioso — Está bien, Ema . Sólo dime cuándo nos volveremos a ver — le dice mirándola . Acomoda su cabello y se voltea para verlo — No creo que haya una próxima vez porque a mi me pagan por sexo y no por ser psicóloga — suelta de repente enojada . Ema salió de la casa llorando, jamás nadie le había mencionado algo así cuando se refería a tener sexo con ella y aunque sabía que no tenía ningún tipo de enfermedad por transmisión s****l le dolía que justamente el único hombre que la había tratado como una persona normal, se lo señale . Abrazada a esa campera enorme que tome de él, camina hasta la vereda y extiende la mano para que un taxi se detenga . Daniel desesperado maldice y cuando sale corriendo afuera ve como ella se sube a un taxi y se marcha . Cierra y abre sus ojos, escucha el sonido de celular en su bolsillo pero no le presta atención y camina hacia adentro de su casa . Arroja las llaves encima de su mesa, se saca los zapatos y la camisa, el pantalón y se salta arriba de la cama para quedar unos segundos después mirando el techo . Se toca su rostro y cierra sus ojos — Ema — susurra . Esa mujer hizo que él mismo se haga muchas preguntas, estaba acostumbrado a conocer mujeres de su misma clase social que se preocupaban todo el tiempo por su imagen, la ropa de moda y los viajes . Pero con está todo cambio . Se veía tan sencilla, joven, miles de cosas dentro que podría sacarle frutos en lo que se proponga y nada interesa en conocer quién era él . Sonríe y niega con su cabeza — ¿ Quién eres Ema? — pregunta pensando en ella . Mientras que ella hizo que el taxi la dejé en su casa. Cuando entra a su hogar, pudo notar las diferencias así a simple vista . Su casa humilde, algunas paredes blancas con humedad, un solo sillón y un televisor viejo, una cocina que estaba pegada con la habitación y todo chiquito . Por ahora era lo único que podía pagar para continuar con las clases de ballet y estaba conforme con ella misma por tener algo propio . A veces no comía, otras veces bebía un vaso de leche con galletitas y así pasaba su día, tenía tantos sacrificios que lloraba de noche en su cama por su familia y por lo que le costaba demasiado las cosas en ese mundo . Siendo mujer paso por tantas cosas feas que nunca nadie le pregunto si estaba bien, nadie se detuvo a verla y tenderle una mano. Pero esa noche fue diferente, llego a su casa y se preparó un té caliente, dejo la campera en una silla y sonrió tocándola . Luego de media hora en soledad, en silencio fue a su cama y se metió con su pijama, se tapa la cara con las sábanas y la imagen de él se le vino a su cabeza — Daniel — dice tocándose el rostro . Con sus manos tapa su boca — ¿ Quién eres Daniel? — pregunta mirando el techo . Jamás se había interesado de un hombre como lo hacía con él y sonríe disfrutando de sus pensamientos .
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